Patricia Peyró @kontrolparental

¿No es lamentable que uno de los “requisitos” del acoso es que tenga que ser “reiterado en el tiempo”? ¿Cuánto tiempo debe transcurrir? ¿Cuántas bofetadas o insultos debe recibir un niño para que se considere que hay “acoso escolar”? ¿Acaso tiene que haber un “índice de sufrimiento acumulado”? Ante la falta de respuestas de manual, los padres debemos intentar educar desde el hogar para evitar que el bulllying y el ciberbullying tengan lugar.

Prevenir mediante la comunicación

La mejor herramienta para prevenir el acoso es, sin duda, la comunicación: Tener abiertos los canales, hablar, escuchar, participar, empatizar, no juzgar ni imponer, y, sobre todo, respetar siempre a uno mismo y a los demás.

La comunicación eficaz nos permitirá saber, cuanto antes, lo que sucede (el tiempo, en los casos de bullying, siempre juega en contra…) y nos permitirá actuar con la máxima celeridad.

Para que tu hijo no sea acosador, hay que ponerle límites claros desde pequeño y hacer que los cumpla; no permitirle mentiras, chantajes ni manipulaciones; no tolerar actuaciones prepotentes ni de “gallito”; no dejar que se salga siempre con la suya y sancionar sus conductas incorrectas.

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¿Por qué educar desde casa?

Educar desde casa, fundamentalmente en empatía, aumentará la sensibilidad de nuestros hijos y la probabilidad de que sean testigos pasivos del bullying, además de que ellos mismos puedan convertirse en niños bullys o maltratadores 

-Para evitar que su hijo padezca acoso

-Para evitar que su hijo cometa acoso o lo consienta pasivamente.

cp educacion padres niño acosado

El acoso hace sufrir e implica un riesgo de suicidio muy alto

Detectar el acoso: La regla de las 3 C

Lo importante es estar atentos a las señales del acoso para poder detectarlo cuanto antes. Una buena fórmula para detectar el acoso es la que propone NACE, organización de la que os hemos hablado más veces, y a cuyo presidente Javier Pérez hemos entrevistado recientemente. Se trata de lo que ellos llaman La regla de las 3 C:

  • Cambios: En las notas, en el humor, en las costumbres, en los amigos, en los trayectos, en el material del “cole”, en su ropa o enseres…
  • Campanas: No quiere ir al colegio, falta mucho, se pone malo, sobre todo los domingos por la noche…
  • Cuerpo: Mira al suelo, ojos tristes, hombros encogidos…

Denuncias en el hogar

En caso de que nuestros hijos nos avisen de que está acosando a un compañero, es importantísimo investigar y, si la información es correcta, no aceptar justificaciones. Nada, absolutamente nada justifica el acoso. Hay que ayudarle a ponerse en el lugar del otro (“¿te gustaría que te pasase a ti?”). Hay que tener muy claro que nadie que acosa es feliz. Por su propio bien y por el de los demás, no lo consientas.

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¿Necesitas asesoramiento? En NACE te podrán ayudar: son una ONG hecha con profesionales formados en la materia y sensibilizados con el acoso escolar. Puedes contactar con ellos o colaborar en su campaña de crowdfunding.  Infórmate aquí.

 

 

 

Javier Pérez, Presidente de No al Acoso Escolar (NACE)

Javier Pérez, Presidente de No al Acoso Escolar (NACE)

Patricia Peyró @kontrolparental

Recientemente os hablábamos de NACE, asociación española sin ánimo de lucro nacida en el año 2010 como consecuencia a una experiencia real de bullying. Hablamos con Javier Pérez, su presidente, que nos hace un hueco en su apretada agenda, repleta de conferencias y nuevos proyectos, para contestar a algunas preguntas sobre esta lacra social que cada año se cobra miles de víctimas en todo el mundo, pero que por fin constituye un tema de interés general dentro del panorama de la educación en nuestro país.

-¿Qué es el acoso escolar y cómo se manifiesta?

El acoso escolar es uno, pero se manifiesta de muchas maneras. La forma más habitual, con mucha diferencia sobre los otros tipos de acoso, es el verbal: burlas, insultos, motes, habladurías, calumnias… Es también el más “normalizado”, el que da pie a comentarios como “son cosas de niños”, “no es para tanto”, etc… Es también un acoso que deja huellas en la salud emocional de los chicos, porque ¿cómo se defiende uno de un mote, de una burla…? Por todo ello, trabajamos especialmente contra los motes. Éstos no se deben permitir jamás, porque privar a alguien de su nombre es despersonalizarlo y subir el primer peldaño de la escalera del acoso. Es más fácil meterse con “el pringado” (supuesto) que con el maltratador.

-Ahora se oye mucho más que antes hablar del acoso escolar. ¿Acaso se da más ahora que antes, o simplemente estamos más sensibilizados?

En este momento, el acoso escolar es más visible. Las recientes pérdidas humanas, tan dolorosas como lamentables, hacen que estemos más receptivos y sensibles hacia estos temas. Es tiempo ya de empezar a cambiar las actitudes: Si sufres acoso, dilo, pero díselo a todo el mundo: al conserje, al quiosquero, al panadero… Y, por supuesto, a tus profesores y familia, porque no hay que tener vergüenza de ser acosado; la vergüenza es acosar o permitir que alguien acose. Y todo el mundo debería enterarse de lo que pasa.

-¿Cómo y por qué surge “No al acoso escolar”?

NACE (No al Acoso Escolar) lo fundó Aurora, una mamá-coraje a la que le tocó vivir la soledad y la impotencia que sienten las personas que sufren acoso escolar y sus familias: el desconcierto, la insolidaridad, la incomprensión, la impotencia… La Asociación nació con la voluntad de acompañar y orientar a las personas que lo necesiten en todos los pasos que haya que dar. “No estáis solos, el acoso tiene solución”

-¿Cuál es la estadística conocida en niños españoles? ¿Cuántos niños sufren acoso escolar?

Las estadísticas más fiables arrojan cifras estremecedoras: alrededor del 26 %, o sea, uno de cada cuatro chicos sufre algún tipo de acoso. Si lo traducimos a números, son alrededor de ¡dos millones de niños! De los cuales, unos 200.000padecen acoso de alta intensidad. Hay que destacar que es en el Ciclo Superior de Primaria (5º. Y 6º.) donde se da el mayor porcentaje, y que cada vez nos llegan más consultas sobre niños de 4 y 5 añitos.

-¿Cuáles son los rasgos de vulnerabilidad para padecer bullying?

Te pueden acosar por ser gordo o por ser delgado, por ser guapo o por ser feo, por ser rubio o por ser moreno, por ser listo o por ser tonto… Da igual. Nos decía una madre: “A mi hijo le llamaban “gordo”. Ha hecho régimen severo, ha perdido 12 kilos. Ahora le llaman “marica”. El problema en el acoso no está en como tú eres, sino en la intolerancia de los demás. Por eso, las estrategias de prevención más eficaces, como el programa TEI (Tutoría Entre Iguales), se basan en el protagonismo de los alumnos: Los mayores tutorizan emocionalmente a compañeros de cursos inferiores, les ofrecen protección y seguridad, les ayudan a romper la “Ley del Silencio”, evitando la reiteración, y cambiando así los valores y la cultura del centro.

Los motes pueden hacer mucho daño y contribuyen a la propagación del bullying

Los motes pueden hacer mucho daño y contribuyen a la propagación del bullying

-Los colegios son el principal escenario. ¿Existe algún protocolo de actuación frente al bullying?

Sí, existen protocolos de actuación. Cada comunidad autónoma tiene los suyos propios. El problema de los protocolos es que siempre llegan tarde, porque ha fallado la prevención y porque trabajan sobre un chico o familia que denuncia una situación que está sufriendo desde hace, probablemente, demasiado tiempo… La experiencia nos enseña que los protocolos se aplican básicamente para determinar si hay acoso o no, olvidándose de las personas que sufren y de las soluciones que hay que darles. Recordemos el caso de Mónica, de Ciudad Real, que denunció que sufría acoso escolar. El centro dictaminó que no era bullying, lo que la llevó a poner fin a su vida.

Por eso, tenemos que seguir insistiendo en que lo importante es dedicar todos los esfuerzos y recursos posibles a la PREVENCIÓN.

-¿Los profesores saben detectarlo? ¿Saben lo que tienen que hacer? Desde fuera da la impresión de que es uno de los talones de Aquiles.

Decididamente, la mayoría de docentes no saben ni cómo prevenirlo, ni cómo detectarlo, ni cómo intervenir para solucionarlo. Detrás de cada caso de acoso, hay un profesor ignorante o incompetente. Por increíble que parezca, en las facultades de Magisterio no se forma a los alumnos en acoso escolar, a pesar de ser la escuela el marco donde sucede y siendo el mejor marco para solucionarlo. Es el gran tema pendiente: la formación y sensibilización del profesorado. Aún nos encontramos demasiado a menudo a profesores que nos dicen que sufrir acoso “ya le va bien”, como si recibir humillaciones cada ocho horas hiciera a las personas más sanas y fuertes…

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No existe una legislación que regule los casos de acoso escolar, que la mayor parte de las veces se archivan por no poderse actuar contra los acosadores.

-¿Cómo pueden educar los padres desde casa?

La mejor herramienta para prevenir el acoso es, sin duda, la comunicación: Tener abiertos los canales, hablar, escuchar, participar, empatizar, no juzgar ni imponer, respetar siempre a uno mismo y a los demás… Esta comunicación eficaz nos permitirá saber, cuanto antes, lo que sucede (el tiempo, en los casos de bullying, siempre juega en contra…) y nos permitirá actuar con la máxima celeridad.

Para que tu hijo no sea acosador, hay que ponerle límites claros desde pequeño y hacer que los cumpla; no permitirle mentiras, chantajes ni manipulaciones; no tolerar actuaciones prepotentes ni de “gallito”; no dejar que se salga siempre con la suya y sancionar sus conductas incorrectas.

-¿Qué opina Vd. de que se hable de ello en la TV? (Programa de Jesús Vázquez

Que se hable del acoso siempre ayuda a aumentar la sensibilización de la sociedad frente a estos temas tan delicados y que tantas consecuencias tienen en la salud mental de muchas personas adultas. El lado oscuro es la utilización del sufrimiento para hacer un espectáculo mediático, calculado y dirigido para obtener éxito, centrándose más en las problemáticas personales y obviando que el acoso escolar es un tema social que implica a centros educativos e instituciones. Esperamos de verdad que estos programas sirvan también para prevenir y dar recursos a las personas y familias que están sufriendo esta terrible lacra y den a conocer asociaciones y entidades comprometidas en la lucha contra el acoso escolar, como es el caso de NACE (No al Acoso Escolar).

-¿Cómo ayudan a los afectados desde su organización?

En NACE (No al Acoso Escolar) bridamos atención psicológica, emocional y jurídica a las personas que sufren o han sufrido acoso escolar. También asesoramos a profesores y escuelas, y ofrecemos formación específica reconocida oficialmente.

Más información aquí:

noalacoso.org
Facebook
@No_AcosoEscolar

¿Quieres ayudar económicamente? Colabora en su campaña de crowdfunding.  Infórmate aquí.

 

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Cuando hay depresión infantil o juvenil, a menudo tiene detrás el fantasma del acoso escolar

Patricia Peyró @kontrolparental

Con frecuencia confundimos depresión con tristeza o melancolía. Sin embargo, la depresión es una enfermedad mental muy grave y que afecta no sólo a adultos, sino también a niños.  Entre estos, llegarán a padecerla hasta el cinco por ciento de entre toda la población infantil.  Pero, ¿cómo surge en origen?  Aunque la depresión puede tener causas tanto externas como externas, y en estos casos será denominada depresión exógena y endógena, respectivamente, debemos tratar de evitarla a través de sus antecedentes, por ser más fáciles de controlar.  En el caso de los niños estos se relacionan con el bullying o acoso escolar, según se ha demostrado en algunos estudios.

El aspecto más grave de la depresión es que compone un elevado riesgo de suicidio.  Este puede producirse tanto en edades infantiles como adultas y, de hecho, las personas depresivas suelen tener un historial de depresiones que comienza en edades tempranas y que se arrastra hasta la edad adulta.  Así ha quedado manifiesto en una investigación en la que aseguran que la depresión causada por el acoso escolar se puede mantener durante los primeros años de  adultez.

girl-863686_640 El bullying infantil y juvenil pone en riesgo a la persona de padecer depresión en la edad adulta.

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Por género, se ha observado que las niñas son más susceptibles a sufrir episodios depresivos

Una investigación entre varias universidades británicas apunta que, de las depresiones adultas, hasta el 30 por ciento obedecen a las secuelas de un hostigamiento entre pares.  O, lo que es lo mismo, al acoso escolar o bullying.

La relación parece encontrarse entre el acoso escolar y las depresiones manifestadas al principio de la edad adulta. En el caso del estudio la muestra era en adultos de 18 años, de entre quienes los que habían padecido bullying, el 14 por ciento tenía asimismo depresión.  Y de estos, además, los episodios depresivos eran más largos, pudiendo alcanzar hasta los dos años.

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El estudio concluye que, para disminuir la relación bullying-depresión adulta, es importante vencer la victimización a favor de mecanismos para combatir el trauma

Para ampliar la información de este estudio hacer click aquí

¿Quieres darte a conocer?  Si tienes noticias, Apps o una web relacionada con el control parental, con las TIC y la educación vía internet, smartphones y tablets, contacta con nosotros aquí.

 

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El bullying constituye una de las causas más habituales de suicidio juvenil, también en España

Patricia Peyró @kontrolparental

Recientemente hemos tenido en España un nuevo caso de suicidio por acoso escolar.  Se trataba de una niña de 16 años con una pequeña minusvalía, acosada sistemáticamente, entre otras formas, a través de grupos de WhatsApp, y dentro de la práctica conocida como Ciberbullying o ciberacoso, que hace uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Tras su muerte se está produciendo un curioso fenómeno: el asedio hacia una de las amigas del principal acosador, acusada asimismo de mantener, fomentar y consentir el bullying manteniendo ese rol propio de los “seguidores o secuaces”, descrito dentro del Círculo de Olweus, teórico con reconocimiento internacional en el marco de estudio del acoso escolar LINK https://www.control-parental.es/quien-es-quien-en-el-bullying-circulo-de-olweus/

El caso de la pequeña, que apenas empieza a investigarse y que ya está teniendo consecuencias en todo el colegio (profesorado, padres y alumnos), es un ejemplo de la gravedad que implica la falta de actuación inmediata por parte de los testigos de la situación, quienes desde la pasividad, en cierto modo consienten que el acoso suceda y se desarrolle, muchas veces con desenlaces trágicos.

bully-655660_640El espectador es aquel que ve lo que sucede, y que puede actuar animando al acosador a mantener el acecho, puede comportarse pasivamente y sin hacer nada o puede, por el contrario, tratar de ayudar a la víctima a salir de la situación.

 ¿Cómo pasar de espectador a una lucha activa contra el ciberbullying?

El rechazo temprano de los comportamientos de acoso son determinantes para que el bullying llegue a desarrollarse, según explica red.es , entidad gubernamental encargada de la capacitación de Seguridad familiar en TIC.

Desde esta entidad aconsejan a los padres promulgar estos principios en sus propios hijos, los cuales se constituyen en habilidades fundamentales para la erradicación de este grave problema social:

Mostrar un rechazo enérgico y racionalizar lo que está sucediendo: No es divertido ni gracioso insultar, humillar o minar la autoestima de nadie.

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Los adolescentes tienen una enrome capacidad para influirse entre ellos, bien sea para lo bueno o para lo malo.  Es responsabilidad de los padres inculcarles los valores que impliquen defender a personas más débiles y que necesitan ayuda.

El acosador que no ve su comportamiento reforzado, con frecuencia ceja en su empeño desde el principio, y el acoso no llega a producirse, por lo que el papel de los testigos es clave.

Tomar la iniciativa en condenar al acosador puede suponer que haya otras personas que actúen igual y se unan para defender a la víctima. El poder de los adolescentes para sugestionarse entre ellos es enorme.

-Es fundamental que los niños denuncien la situación a los adultos para que éstos les expliquen lo que tienen que hacer. Por ello los padres deben transmitir estos principios a sus hijos como protocolos de prevención de bullying.

Romper la cadena de material vejatorio (imágenes, insultos, etc), indicando que uno no se siente bien haciendo eso.

Inculcando estos principios a los adolescentes conseguiremos avanzar en la lucha contra el bullying. A veces bastará con apelar a la sensibilidad del propio niño con una pregunta: “¿Cómo te haría sentir a ti?”

 

 

Parte del éxito de la prevención del bullying se encuentra en la escuela.

Parte del éxito de la prevención del bullying se encuentra en la escuela.

El bullying y el ciberbullying son una realidad en los colegios. Aunque afortunadamente cada vez hay más material divulgativo, existe un cierto vacío sobre la forma en que deben comportarse los protagonistas de la enseñanza. ¿Cómo han de confrontar el acoso los profesores?

 1. Ojo avizor a los indicios y señales

El profesor debe hacer su “checking list” de aspectos implicados en el ciberbullying: estado de ánimo, sociabilidad, rendimiento, faltas de asistencia, pérdida de material o deberes que no se entregan… Y mantener siempre la consigna de que más vale pasarse de precavido y pecar de pesado estando encima de los alumnos, que ser permisivo e indulgente con las dinámicas de maltrato que surgen espontáneamente en la escuela.

 

Las preguntas que el maestro debe hacerse son: ¿De repente empieza a faltar algún niño a clase? ¿Da muestras de ansiedad o tristeza? ¿Se le ve solo en el patio?

2.Vigilar los lugares donde “se cuece” el bullying.

Sabemos que sucede en el colegio. Pero dentro del colegio existen zonas calientes donde suelen acontecer los principales episodios. Hablamos de zonas poco vigiladas o, por el contrario, muy concurridas: pasillos abarrotados de alumnos, el cuarto de baño, el autobús o ruta, el recreo, en las mediaciones del colegio o en su entrada o salida… En la medida en que se conozcan las zonas peligrosas se podrán vigilar mejor y de este modo prevenir su aparición.

3.No evitar el tema.

El acoso escolar no debe ser jamás un tema tabú. Lejos de ello, conviene hablarlo, con independencia de que exista o no en esa clase en concreto. El bullying es una realidad que se debe transmitir para intentar erradicarlo, al igual que a los niños se les habla de la hambruna en el mundo, de las guerras o de las enfermedades. Son valores fundamentales que se deben inculcar en clase para fomentar que los niños partipen en su detección y la denuncien sin sentirse chivatos, sino sintiéndose buenas personas.  El profesor podrá hacer uso de recursos sobre la materia (películas, libros…) para abordarlo de forma indirecta y así hacer que los niños “se suelten” y hablen del tema.

Los cambios injustificados y a peor en el rendimiento académico pueden ser consecuencia de un bullying padecido en silencio por el niño, que es incapaz de concentrar su atención en sus deberes al sentirse angustiado.

Los cambios injustificados y a peor en el rendimiento académico pueden ser consecuencia de un bullying padecido en silencio por el niño, que es incapaz de concentrar su atención en sus deberes al sentirse angustiado.

4. Ser tutor, además de maestro

Las tutorías son un momento de oro para que el profesor aproveche para hacer preguntas y ser confidente del alumno sabiendo que no hay otros testigos. Así pues, proporcionan la ocasión perfecta para sacar información si se sospecha algo. El éxito del profesor para evitar el acoso en su clase pasará por fomentar la cohesión grupal y la protección de los miembros entre sí.

5. Denunciar.

Una vez detectado no se ha de dudar a la hora de intervenir, y se debe informar inmediatamente al director o al jefe de estudios, en primera instancia. Desde la dirección serán responsables de investigar el asunto, detectando quiénes son los actores del bullying y siguiendo los protocolos de actuación.

6. No ser abogado ni juez.

El profesor no es ni una cosa ni otra. Y por ello no le conviene juntar a ambas partes (acosado y acosador), ni siquiera juntar a ambas familias, ya que podrían generarse situaciones muy incómodas y difíciles de resolver.

7. Ser proactivo

La proactividad no ha de quedarse en el aula, sino que conviene llevarla también al ámbito particular y familiar, involucrando a los padres en la prevención y el abordaje del acoso escolar. Aunque es la dirección de la escuela la que ha de proponer formación específica a los padres, no está de más que el profesor se involucre en estas actividades. En ocasiones los propios padres y educadores minimizan el problema del bullying tratándolo como “cosas de críos”, o bajo el planteamiento de que “los niños tienen que aprender a defenderse”, sin atender al gran perjuicio psicológico que les ocasiona el acoso y que puede incluso terminar en suicidio.

Los padres también necesitan formación. En algunos colegios envían documentos formales a los padres, que deben firmar acusando recibo, en los que se explica qué es el bullying y se explica su gravedad, buscándose el compromiso de estos para su erradicación.

Los padres también necesitan formación. En algunos colegios envían documentos formales a los padres, que deben firmar acusando recibo, en los que se explica qué es el bullying y se explica su gravedad, buscándose el compromiso de estos para su erradicación.

 

 

 

El bulling constituye un riesgo de suicidio para las víctimas

El bulling constituye un riesgo de suicidio para las víctimas

Patricia Peyró @kontrolparental

El bullying o acoso escolar es un tema tan antiguo como las propias relaciones. A pesar de que la conciencia social del problema es un tema relativamente nuevo, ya desde los años 70 se iniciaron una serie de investigaciones dentro del ámbito de la psicología.

En el Ciberbullying, también conocido como Ciberacoso, cualquier medio de comunicación es válido para perpetrar el maltrato psicológico y moral a otro niño, que adquiere una enorme magnitud en la medida en que se puede tornar viral y multiplicar el alcance respecto al acoso escolar que se produce cara a cara.

Ambos, bullying y ciberbullying tienen consecuencias similares para el menor acosado, y se retroalimentan entre ellos.

El ciberbullying es la nueva forma de acoso que tiene lugar entre menores de la misma edad dentro del ámbito de las nuevas tecnologías.

El ciberbullying es la nueva forma de acoso que tiene lugar entre menores de la misma edad dentro del ámbito de las nuevas tecnologías.

Pero, ¿quiénes son los personajes implicados en el Ciberbullying? Uno de los primeros y más importantes investigadores de la materia, Olweus, definió hasta siete perfiles para definir quién es quién en lo que dio a llamar “El círculo del bullying”

En este esquema, centrado fundamentalmente en la parte presencial del acoso, puesto que se ideó en los años 70, Olweus demostró que las relaciones de maltrato entre iguales no son algo tan simple como una relación entre un acosador y un acosado, sino que existe todo un entramado de relaciones que facilitan la consecución y el mantenimiento del asedio al niño diana que se constituye como víctima.

La descripción de los perfiles de Olweus se realiza en base a los roles o formas de respuesta de cada uno de los niños implicados en el Bullying.

La descripción de los perfiles de Olweus se realiza en base a los roles o formas de respuesta de cada uno de los niños implicados en el Bullying.

– Acosador:

Es el que inicia el hostigamiento y principal responsable del acoso

– Seguidores y secuaces:

Apoyan activamente al acosador incurriendo ellos mismos en las conductas de asedio, pero sin iniciarlo.

– Acosadores pasivos:

Son partidarios aunque no lo manifiestan activamente

– Acosadores potenciales:

Les agrada el acoso pero no muestran el apoyo públicamente

– Defensores:

Ayudan a la víctima y reprueban la conducta de acoso

– Defensores potenciales:

Desaprueban el acoso y piensan que deberían ayudar, pero no lo hacen

– Mirones no involucrados:

No quieren tomar parte del asunto en una u otra direcciónn

– Víctima: La diana de todos los comportamientos descritos

Aunque el bullying puede aparecer a partir de los seis años, cuando cobra verdadera fuerza es en la adolescencia, sobre los 12 ó 13 años.

Aunque el bullying puede aparecer a partir de los seis años, cuando cobra verdadera fuerza es en la adolescencia, sobre los 12 ó 13 años.