niño deprimido

Patricia Peyró @kontrolparental

Cada día son muchos los niños que acuden a la escuela con un nudo en el estómago sabiendo que allí les espera la burla y la exclusión grupal.  Cuando llegan a casa, la cosa no mejora cuando ven que la humillación continúa en formato de mensajes de texto y fotografías hirientes sobre él compartiéndose en las redes sociales y en el contexto de internet a través del conocido como ciberbullying o ciberacoso.

El resultado no se hace esperar y se acusa a través de síntomas que ya podremos observar en el hogar.  ¿Qué podemos hacer los padres?  Ante las señales, sigue estos consejos:

Situación:

-El niño está triste y desanimado, y con frecuencia se muestra evitativo al contacto familiar, eligiendo la soledad de su habitación.

Qué hacer:

-Intentar hablar con él sin agobiarlo, y dejando que se anime a hablar.  A veces bastará con darle cariño y estar con él en silencio para que se sienta apoyado y se vaya soltando.  Cada niño es un mundo y los padres deben mostrar mano izquierda según sea su propia personalidad.  Si vemos que está obsesionado con quedarse a solas debemos sospechar que tal vez esté preocupado sobre un posible ciberacoso. Los niños que padecen ciberbullying suelen chequear constantemente sus dispositivos para saber lo que se está diciendo de ellos en las redes sociales.

niños grupo

Como media, en cada clase hay dos niños expuestos a la intimidación del acoso escolar.

Situación:

-Notamos que nuestro hijo tiene sintomatología física recurrente, como pueda ser el dolor de cabeza, el estómago cerrado o el insomnio.

Qué hacer:

-Llevando al niño al médico podremos descartar alguna patología física subyacente, y seguramente el propio doctor se dé cuenta de que son síntomas de estrés, y sirva para tirar del hilo y descubrir lo que le pasa.  Además, sorprendentemente, los niños consideran al médico toda una “autoridad”, y seguramente contesten a sus preguntas si este descubre algunas lesiones corporales sospechosas, como hematomas, que pudieran parecer golpes propios del maltrato físico.

niño medico

El niño que padece acoso tiene pensamientos de soledad y suicidio, y a veces se autolesiona produciéndose cortes en el cuerpo y generalmente en el brazo.  Aunque tratará de ocultarlos, en una exploración médica quedarían al descubierto por el doctor.

Situación:

-Su rendimiento escolar ha bajado:  saca peores notas e incluso hemos podido recibir la queja de algún profesor sobre ello o sobre un mal comportamiento social en clase.

Qué hacer:

-Debemos ir a hablar con el profesor para poner en común y sobre la mesa todas las preocupaciones.  Muchas veces el profesor desconoce la situación de acoso hacia un niño. Lo primero que debe preocuparnos es la observación de cambios a peor: ya sea en lo anímico o en sus resultados académicos.  “¿Qué le puede estar pasando al niño?” debería ser la pregunta a plantearse junto con su maestro o tutor.

niña bullying

Aunque la víctima se al niño, los adultos somos los responsables de detener el acoso escolar.

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Los padres y educadores tenemos que ser muy conscientes de las peligrosas consecuencias del ciberbullying

Cuando el acoso entre iguales trasciende el “tú a tú” y se produce en el ámbito de internet o de las redes sociales, entonces se trata de un hostigamiento con nombre propio: ciberbullying o ciberacoso.

Por Patricia Peyró

El acoso entre entre iguales, o entre pares, como se conoce en psicología a los individuos de la misma edad y condición, ha existido siempre.  Casi todos hemos sido en algún momento víctimas de nuestros compañeros por haber llevado gafas, tener unos kilos de más o vestir diferente. Quizá incluso hayamos sido “acosadores” nosotros mismos, tomándola con alguien durante un tiempo, o simplemente siendo los testigos permisivos que ríen la broma cruel de otro compañero.

La expresión “los niños son muy crueles” nos da alguna explicación al fenómenolos niños tienen una manifiesta falta de madurez les impide empatizar lo suficiente con los demás, y por ello suelen aprovechar los “defectos” de sus compañeros, sean reales o imaginarios, para ridiculizarlos y así convertirse en protagonistas, o sentirse mejor y más fuertes a los ojos de los demás.

El ciberbullying es un acoso entre iguales

Los padres y educadores tenemos que ser muy conscientes de las peligrosas consecuencias del ciberbullying

QUÉ NO ES EL CIBERBULLING:

No llamamos ciberbullying a otras formas de acoso entre dos personas no iguales: por ejemplo entre quien se hace pasar por un adolescente para engañar a un niño o un joven con malas intenciones.   En el ciberbullying, la víctima y el ciberacosador se conocen personalmente, por lo menos al inicio de la “campaña de acoso”, puesto que en el desarrollo de esta modalidad, el “ciberacosador” puede terminar siendo varias personas.

CONSECUENCIAS DEVASTADORAS PARA EL MENOR

Las palabras que se dirigen con malas intenciones pueden hacer un enorme daño a los niños y adolescentes que todavía no tienen recursos para enfrentarlo por su falta de madurez, ni tampoco saben discriminar entre la gravedad de unas palabras que, inicialmente, pueden tratarse de una broma.

Por otro lado está el agravante de la difusión vírica:  Sólo hay que imaginar cómo esa broma cruel, ese montaje para ridiculizar, o esa fotografía sacada de contexto puede reproducirse sin límite y con una difusión inmediata entre un sinfín de receptores usuarios de whatsupp, chats, twitter, tuenti…

El ciberacoso puede hacer intolerable la vida del adolescente

Las palabras hacen daño: el ciberbullying mata y es un delito que también el que conociéndolo, lo oculta.

Muchos niños y jóvenes que ahora son adultos consiguieron sobrevivir del acoso tradicional, pero no lo hubieran hecho hoy en día con el alcance masivo que puede alcanzar gracias a las nuevas tecnologías y a internet. Recordemos los casos de adolescentes acosados en internet por sus propios compañeros, como la tristemente famosa Amanda Todd, empujados al suicido por ser incapaces de superarlo.

El ciberacosador puede ser cualquiera, hasta el alumno más ejemplar, pues se ampara en el anonimato

Los ciberacosadores no dan tregua ni siquiera en las vacaciones escolares, pues el niño de hoy está permanentemente conectado: por eso la prevención es tan importante.

LA PREVENCIÓN ES RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES Y EDUCADORES

El papel de los padres para prevenirlo es fundamental, ejerciendo una tutela responsable sobre cómo utilizan sus hijos las nuevas tecnologías. También es vital el papel de los docentes y educadores, pues es precisamente a partir del ámbito escolar donde se señalan las víctimas y se inician las campañas, debiendo el profesorado detectar la aparición de estas conductas e informar sobre las graves consecuencias de este acoso a los padres.