Con el tiempo libre nos apetece compartir la felicidad pero debemos tener cuidado con la sobreexposición en redes sociales

Desde que aparecieron las redes sociales, las hemos ido incorporando a nuestras vidas en un proceso de formación continua en el que nunca dejamos de aprender.  Ejemplo de ello es que hemos eliminado ciertos hábitos on-line que manteníamos tiempo atrás.  Como mínimo deberíamos cuestionarnos nuestras conductas en red, ya que últimamente son noticia nuevas fórmulas de amenazas y chantajes haciendo uso de la información proporcionada por las redes sociales.  Entre estos hábitos cibersociales cada vez más cuestionados está el abusar del exhibicionismo , que incluye también la exposición de datos personales e información sensible de nuestros hijos y familiares. Este verano, mucho cuidado cuidado con la sobreexposición en redes sociales.

Compartir los momentos felices en Facebook o Instagram podría pasarnos factura estas vacaciones.

Pocos se paran a pensar en los riesgos de compartir su vida en tiempo presente y en el corto plazo ni en quién será el destinatario de todos esos post, pero lo cierto es que la información suministrada por las redes sociales constituye una de las mejores fuentes que utilizan los nuevos delincuentes.

Estas son las principales amenazas de compartir demasiada información

-Robos en el domicilio

Aunque lo hagamos sin darnos cuenta, dejamos señales cuando nos alejamos del domicilio, especialmente cuando hacemos uso de las apps que invitan al Check-in por geolocalizacion.  De hecho, las clásicas pistas como el buzón lleno o las persianas cerradas ahora son historia, ya que lo que ahora se estila entre los delincuentes es seguir a las víctimas en Instagram o en Twitter o en Facebook, para poder ir a asaltar el hogar con total libertad.

Los delincuentes utilizan la información que dejamos en redes sociales para delinquir

-Falsos secuestros en base a comunicación virtual        

La ciberpicaresca no para de crecer y ha favorecido la aparición de falsos secuestros.  Los supuestos secuestradores se ponen en contacto con las víctimas, indicándoles que han secuestrado a alguien de su familia.  Bajo la amenaza de hacer daño al secuestrado (en la mayoría de los casos nuestro hijo), obligan a la víctima de la estafa a desplazarse a un cajero a obtener una suma de dinero, habitualmente negociable.  Los delincuentes intentarán mantener a la persona al teléfono el mayor tiempo posible para que no se dé cuenta de que su familiar está a salvo.

La publicación de una simple foto de nuestro hijo podría iniciar un proceso de ciberacoso y acoso escolar posterior a la hora de volver al colegio.

Acoso social en internet

Publicando fotos de nuestros hijos en internet estamos, sin darnos cuenta, creándoles una reputación digital que podría pasarles factura en forma de algún tipo de acoso.  Entre los más frecuentes está el ciberbullying, pero no debemos olvidar el peligro de otras amenazas como el grooming o acoso por parte de adultos malintencionados.

 

Mucho cuidado con la sobreexposición en redes sociales de nuestros hijos para alterar su reputación y arriesgarlo a un posible ciberacoso o acoso escolar posterior

-Chantajes on line

Los chantajes perpetrados a través de las redes sociales se hacen, en su mayoría vía Facebook o Linked-in.  Funciona así: el delincuente solicita amistad a su futura víctima, de la cual recoge fotografías e información sensible para, una vez aceptado, hacerle chantaje.  La amenaza consiste en publicar y mostrar a todos sus contactos una serie de falsos fotomontajes, en los que el afectado aparece como un pederasta.

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