David ligera

Patricia Peyró @kontrolparental

Nadie como David Cortejoso para hablarnos de bullying, ciberbullying y del papel que cobran las nuevas tecnologías en la vida de nuestros hijos. Además de psicólogo, es un experto en Educación para la Seguridad en el Uso de las TIC, y por ello forma a jóvenes e interviene en la capacitación de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Materia de riesgos de las TIC.  En los últimos años ha realizado diversos cursos sobre la temática, asistido a jornadas, escrito artículos, grabado campañas de concienciación en vídeo y además, ha creado y conduce una web especializada  y ha impartido distintas charlas y jornadas sobre dicha temática en distintas ciudades de toda la geografía española.

Arrancando el curso escolar nos cuenta, en entrevista, su opinión sobre la realidad actual del bullying, y nos da algunos consejos.

-Estamos en plena “vuelta al cole”. ¿Nos echamos a temblar o confiamos en un nuevo curso sin acoso escolar?

No es cuestión de echarse a temblar, pero hay que reconocer que es un problema existente al que no se le debe dar la espalda. En los últimos años se le está dando más publicidad por medios de comunicación, no queriendo decir con ello que hayan aumentado los casos, pero no se le debe de dejar de la importancia que tiene.

Los centros educativos están cada vez más implicados, aunque queda mucha labor de concienciación y prevención a realizar en toda la comunidad educativa (docentes, padres y alumnos).

-¿Cómo responder al que dice eso de que “el bullying es cosa de niños”?

El bullying nunca es cosa de niños. Cuando es de verdad un bullying, es un problema serio que debe solucionarse en todas sus partes e implicados. Otra cuestión son los enfrentamientos que entre los menores pueden existir y que han sucedido toda la vida, y n por eso lo vamos a denominar bullying. Desde luego, cuando es reiterado y/o el dolor que se le ocasiona a la/s víctima/s es considerable, nunca se puede decir que es cosa de niños. No solo afecta al menor, afecta a su entorno inmediato, a su centro educativo, a su rendimiento académico, a su autoestima… nunca el bullying es cosa de niños.

-¿Será que cada vez hay más bullying, o que simplemente ahora se habla de ello y antes no?

La incidencia conocida actualmente es mayor que la hace unas décadas, pero es verdad que ahora hay mayor conocimiento del tema y se le da mayor difusión por los medios de comunicación. También el modelo educativo familiar ha cambiado, pasando del modelo autoritario de hace unas décadas a un modelo centrado en el menor, donde en ocasiones, no existen normas y límites claros para el menor, que pueden contribuir a desarrollar conductas inadecuadas.

-¿Por qué es importante darlo a conocer en los medios de comunicación?

Es importante porque es un problema real, por el que se debe concienciar a todos los implicados en la comunidad educativa, con el fin de trabajar en su prevención de forma eficaz y facilitar una educación de los menores libre de este tipo de conductas.

– ¿Los colegios prefieren ocultarlo? ¿Por qué? ¿Cómo podríamos resolver este punto?

Hay muchos centros en la actualidad que están haciendo muy buena labor en relación a este tema. Es verdad que hay centros a los que les queda mucho por hacer y el grado de implicación es menor, quizá motivado porque casos de este tipo que salen a los medios de comunicación, pueden dar una mala publicidad al centro, que pueda influir incluso en la recepción de alumnos en los siguientes cursos.

-Los propios padres van exigiendo programas anti-acoso escolar en los colegios. ¿Cómo están respondiendo éstos?

Es una realidad que a los centros educativos les está tocando vivir. Los padres cada vez estamos más integrados en la comunidad educativa y queremos y solicitamos solución a los problemas que en ésta se plantean. El bullying es un problema que los centros deben trabajar, prevenir y atajar. Como comentaba, hay muchos centros que incorporan ya programas preventivos e interventivos ante el bullying, cada vez más, donde hacen una labor muy buena de concienciación ante menores, padres/madres y otros entes implicados. Pero también tenemos la otra realidad, centros que no están implicados en este asunto, que obvian estas situaciones y que no desarrollan programas en sus currículos escolares para trabajar sobre el maltrato entre menores.

-Una buena parte del acoso ahora se manifiesta a través del ciberbullying, algo mucho más difícil de controlar que un acoso presencial (del que podríamos ser testigos). ¿Existe alguna manera de prevenirlo? ¿Cuál es tu consejo para disminuir su incidencia?

El ciberbullying es verdad que es más difícil controlar, pero también desde la irresponsabilidad de multitud de padres y madres que les dotan a estos menores de dispositivos propios con acceso a la red sin educarles en un uso responsable de los mismos y de Internet.

La mejor prevención es la educación digital, para ello los padres deben conocer las TIC, saber cómo funcionan, saber sus problemáticas, los riesgos para los menores, las edades legales de uso, las responsabilidades legales de lo que hagan los menores en Internet, tanto para los menores como para los padres, deben acompañar a los menores en su uso, sobre todo en los comienzos, hablar de ello en la familia, ofrecerles alternativas de ocio sin aparcarles delante del smartphone o la videoconsola, preocupándose del contenido que ven, de con quién contactan y de qué hacen en rede sociales. Mientras los padres no practiquen educación digital, estarán exponiendo a sus hijos al ciberbullying y a otros muchos peligros, que por desgracia hay para ellos en la Red.

-¿Por qué no se habla casi nunca de los niños acosadores? ¿Cómo podemos saber y prevenir que nuestro hijo sea uno de los hostigadores o niños bully?

Sí se empieza a hablar, ya que son parte de la ecuación del bullying, pero es verdad que siempre nos hemos centrado más en las víctimas, cuestión que es un error. Los acosadores también tienen un problema o problemas que deben resolverse, no solo las víctimas.

La forma de prevenirlo es nuevamente la educación, ya que muchas veces detrás de estas conductas están una inadecuada o ineficaz educación por parte de sus responsables. Hay que estar pendientes de las conductas de nuestros hijos también en la red, de cuáles son sus sentimientos, opiniones, comentarios… también de si tienen o no empatía ante víctimas al ver una noticia en el telediario, de si hay cambios de conducta en relación a sus círculos cercanos y escolares, de si el tutor o docentes nos comentan cualquier conducta en ese sentido, cambios de humor, cambios de hábitos, el que aparezcan pertenencias inesperadas o injustificadas… Todo ello pueden ser indicios estar acosando.

-¿Cuánto tiempo tardamos los padres en detectar que nuestro hijo está siendo acosado?

Pues aquí hay muchas variaciones. Hay padres que están más encima o más atentos y lo detectan antes, que están atentos y aún así no lo detectan a tiempo o que están menos atentos y sí lo detectan. Normalmente son conductas que se tardan en detectar, muchas veces porque los hijos se callan y no recurren a los padres hasta situaciones más complicadas o graves. En muchas ocasiones se sienten culpables de haber originado dicha situación en la que están siendo acosados, en vez de sentirse víctimas, y esto les lleva también a no denunciarlo.

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El colegio debe ser nuestro primer aliado si descubrimos acoso escolar en nuestros hijos

– Si, como padre, descubro que mi hijo padece bullying, ¿qué hago? ¿Dónde puedo recurrir para pedir ayuda psicológica y legal?

Mi primera recomendación es siempre acudir a hablar con los responsables del centro educativo. Deben ser siempre nuestros aliados y buscar una solución consensuada antes de tomar medidas legales.

En caso de no contar con el apoyo del centro, entonces sí debemos buscar ayuda especializada. En este sentido tenemos distintas opciones, se puede acudir a las cuerpos del orden a nivel local (participación ciudadana), que suelen tener agentes especializados en estos temas, entidades y asociaciones contra el maltrato infantil, que hay tanto a nivel regional como nacional, psicólogos especializados en maltrato infantil o incluso, una vía menos usada pero igual de adecuada y válida, es acudir a su pediatra.

-¿Cuáles serían las principales figuras de ayuda para aliviar la angustia del niño?

En este ámbito depende de las distintas situaciones familiares, pero casi siempre son los padres y /o hermanos mayores. También el apoyo de los amigos y de otros familiares suelen ser efectivos.

Y por su puesto, psicólogos especializados en menores, que son profesionales cualificados para dichas situaciones.

-Danos un consejo a cada uno para arrancar el curso con optimismo y sin acoso escolar:

A niños: disfrutar de la etapa en la que se encuentran. Si hay problemas, tratar de resolverlos en el propio centro educativo. De no ser posible, acudir y confiar en los padres.

A padres: estar pendientes de los niños y de sus necesidades, interesarse y preguntarles por su día a día, pero sin agobiarlos, sin someterlos a interrogatorios ni tampoco magnificando pequeñas incidencias y posibles problemas. Escuchar a todas las partes antes de juzgar. En caso de bullying, acudir al centro educativo y/o otros especialistas (psicólogos, policías, pediatras…) para su resolución.

Podrás encontrar recursos para padres y educadores sobre el bullying y los peligros de Internet aquí

A profesores: Implicarse, en caso de no estarlo ya, en desarrollar y poner en marcha programas de prevención y solución del bullying en los centros educativos. No volver la cara y denunciar los casos de bullying.

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@kontrolparental

Muchos niños van a padecer acoso escolar en algún momento de su infancia. Aunque el grado de agresión revestirá mayor o menor gravedad, en todos los casos les dejará como mínimo una pequeña herida difícil de olvidar. Encajarlo y gestionarlo mejor o peor dependerá en gran medida de la reacción que observen en sus padres o hermanos.

Los expertos aconsejan a los progenitores un apoyo incondicional en el que jamás se culpabilice al niño de lo que está sucediendo, ni se dude de su palabra, ni se minimice la forma en que se siente, coartándole su expresión de miedo o de dolor.

Los niños menos afortunados que lleguen a padecerlo en un alto grado de violencia física o verbal reaccionarán de una u otra manera en función del apoyo emocional que perciban en casa.

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Sin querer le puedes decir cosas que le hagan aún más daño. Cuida tus consejos si está siendo acosado en la escuela

Si sospechas que tu hijo está siendo acosado, estas son las frases que jamás deberá escuchar de tus labios:

1 Tus amigos sólo están jugando, no les hagas caso.

Decir eso es mentir: los niños saben perfectamente lo que hacen cuando insultan o desprecian a otro compañero. Y la víctima es la primera en darse cuenta y de percibir el daño. Si le decimos eso al niño le confundiremos acerca de los valores de la amistad, que cumplen una importante función de apoyo emocional con grandes beneficios psicológicos.

2 Esto te hace más fuerte y te prepara para la vida

Es un grave error pensar que se aprende mejor a base de palos. Muy al contrario, donde mejor desarrollará un niño todo su potencial será dentro de un medio en el que se sienta, en primer lugar, a salvo, y en segundo lugar, donde no tenga miedo a mostrarse tal y como es. En este sentido, la imagen o percepción que construya en relación a la escuela, a sus profesores y compañeros determinará su éxito o fracaso escolar. En una atmósfera escolar cargada autoritarismo, discriminación, exclusión o maltrato difícilmente podrá hacer germinar sus aprendizajes.

En vez de eso, escúchale e invítale a que exprese cómo le hace sentir, dándole opciones y esperanza de llegar a una solución que termine con el acoso.

Uno de cada cuatro niños padecerá alguna forma de acoso.

Uno de cada cuatro niños padecerá alguna forma de acoso.

3 Esto pasa de toda la vida: en mi colegio también sucedía

Lo que el niño quiere y necesita es tener amigos, y para él no es ningún consuelo saber que el mal existe.    Contar con amigos o amigas ayuda a que los estudiantes desarrollen actitudes más positivas hacia la escuela, contribuye a su mejor adaptación escolar y desempeño académico. Por el contrario, la poca aceptación del grupo podría desencadenar sentimientos de rechazo de los estudiantes hacia la escuela y el aprendizaje, e influir negativamente en su motivación para asistir a ella y aprender.

4 Si te pegan, defiéndete y les pegas tú a ellos también

La violencia en general tiende a generar más violencia, por lo que alentarla no conduce a nada. Los estudiantes que se sienten aislados o rechazados por sus compañeros suelen mostrar frustración y actuar de manera agresiva frente a ellos o de forma disruptiva durante las clases. Este tipo de relaciones suelen generar permanentes conflictos con sus docentes y compañeros que traen como consecuencia su mala adaptación a la escuela.

La comprensión y apoyo que perciba el joven en casa condicionará la mejor evolución y tratamiento del acoso escolar. En tus manos está cerrar el paso al bullying hacia tu hijo.

La comprensión y apoyo que perciba el joven en casa condicionará la mejor evolución y tratamiento del acoso escolar. En tus manos está cerrar el paso al bullying hacia tu hijo.

5 Con el tiempo pasará

Esto es verdad, porque el acoso comienza a ser menos infrecuente a partir de los 15 años, pero no basta, porque el niño necesita una ayuda más tangible que le dé la seguridad que le ha sido arrancada con cada acción de acoso y vejación. Una vez detectado no se ha de dudar a la hora de intervenir, y se debe informar inmediatamente al director o al jefe de estudios, en primera instancia. Desde la dirección serán responsables de investigar el asunto, detectando quiénes son los actores del bullying y siguiendo los protocolos de actuación.

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