El bullying en los países del tercer mundo más pobres y desfavorecidos es una realidad;  el acoso escolar no es patrimonio único de los países en desarrollo

Patricia Peyró @kontrolparental

El acoso escolar es una preocupación constante en los países desarrollados y en toda la geografía perteneciente al conocido como primer mundo.  Poco se sabe, sin embargo, de la incidencia del bullying en los países del tercer mundo, en los territorios más pobres o no desarrollados.  ¿Se da también allí el acoso escolar?  ¿Son sus factores causales son los mismos? Un estudio realizado por las universidades de Córdoba y Sevilla con población de Nicaragua analiza cuáles son los agentes que influyen en la aparición de conductas intimidatorias propias del acoso escolar en uno de los países más pobres del mundo.

Encuesta a más de 3000 niños

La investigación, realizada por las doctoras Eva M.  Romera, Rosario del Rey y Rosario Ortega contempla una muestra de 3042 niños nicaragüenses asistentes a la escuela de primaria. Los encuestados fueron evaluados de un modo similar al que se utiliza para medir a niños europeos a través del test Cuestionario sobre Convivencia, Violencia y Experiencias de Riesgo.

En este estudio se parte de la definición del bullying más aceptada desde los inicios de la investigación formal iniciada por el sueco Dan Olweus, padre de la teoría que lleva su nombre “El Círculo de Olweus” y que implica los siguientes factores:

-Se trata de un comportamiento agresivo intencionado

Se repite en el tiempo

-Existe un desequilibrio de poder o fuerza entre sus protagonistas

-Se produce una ley del silencio entre los testigos

-Da lugar a una dinámica de dominio y sumisión.

Como actores del bullying, se tuvieron presentes las figuras clásicas de víctimas y agresores descritas por Olweus, pero también la de agresores victimizados y víctimas agresivas, menos estudiadas en los estudios formales del acoso escolar.

Como hipótesis, las autoras partían de que los factores implicados en el bullying serían similares en una población desfavorecida y pobre y en una sociedad desarrollada.

Ser testigo de peleas violentas favorece la implicación en comportamientos de acoso escolar

Resultados:

-La población escolar se reparte en el 6% agresores, el 25.3% víctimas, el 18.7% agresor victimizado y el 50% espectadores

-Los agresores victimizados suelen ser chicos y los espectadores tienden a ser chicas

-Ser chico, manifestar conductas y actitudes antisociales y mantener contacto con drogas son tres factores relacionados con el rol de agresor.

-Como característica principal de la víctima, destaca es el hecho de tener malas relaciones con los compañeros y compañeras, seguido de una autopercepción y valoración personal negativas.

-Mantener relaciones negativas con los iguales favorece la implicación en conductas de bullying, ya sea como  víctima, como agresor, o como agresor victimizado.

-Aunque la baja autoestima se relaciona clásicamente con el rol de víctima del bullying en realidad se manifiesta en todas las figuras, también en la del agresor.

El que exista una mala relación entre padres y docentes puede ser uno de los facilitadores del acoso escolar

 

El contacto con las drogas se ha asociado en mayor medida con el rol de agresor

Puedes acceder al estudio completo aquí.

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Patricia Peyró

A la hora de analizar el bullying o acoso escolar no podemos quedarnos en casa: se trata de un problema internacional y que afecta a la gran mayoría de países. La encuesta realizada en Reino Unido por Ditch the label extrae las últimas conclusiones acerca de un problema que ya se considera universal.

La generalidad del problema ha forzado la aparición de diversas asociaciones, en su mayoría ONGs sin ánimo de lucro, que ahondan en el estudio del acoso escolar, tratando de encontrar respuestas sobre su génesis, mantenimiento y fórmula de erradicación. Una de las más importantes a nivel internacional es Ditch the label, que podría traducirse a algo así como “Deja las etiquetas”. Con presencia en varios países, la ONG acaba de sacar, por quinto año consecutivo, los resultados sobre una encuesta anual de bullying realizada a más de 10.000 niños entre 12 y 20 años.

Su estudio refleja las últimas estadísticas de la intimidación producida en el proceso del acoso, y explora las razones por las que unos jóvenes intimidan a otros. Este año presta especial atención al papel de la tecnología, analizando su reflejo en el ciberbullying y en el acoso perpetrado on-line.

Estas son algunas de las conclusiones que expresa su fundador Liam Hackett en su resumen ejecutivo respecto a los niños acosados:

– Uno de cada dos niños ha padecido bullying en su vida, y uno de cada diez lo ha padecido a lo largo de la semana pasada.

-El impacto psicológico del acoso no se hace esperar y el 36 por ciento de los niños acosados sienten depresión, mientras que uno de cada cuatro se autolesiona como consecuencia.

– Los jóvenes con alguna discapacidad de aprendizaje o física son más vulnerables a padecer bullying.

-Los niños europeos y de raza blanca se muestran más propensos a padecer acoso escolar.

bullying niño colegio

La encuesta Ditch the label es la mayor referencia en Reino Unido sobre acoso escolar adolescente

Respecto a los niños bully o acosadores, la ONG reporta lo siguiente:

-Existe una relación entre el estrés y las conductas de acoso: Los jóvenes en situaciones estresantes y traumáticas son más proclives a intimidar a sus compañeros.

-Los niños varones son dos veces más propensos a perpetrar bullying que las niñas.

El ciberacoso puede hacer intolerable la vida del adolescente

Combatir el ciberbullying es el mayor de los retos actuales, en la medida en que define el ritmo del bullying y afecta a la identidad, a la personalidad y pensamiento del niño.

El ciberbullying es la nueva forma de acoso que tiene lugar entre menores de la misma edad dentro del ámbito de las nuevas tecnologías.

Los niños tienen muy presente la existencia del ciberbullying y muchos de ellos se sienten inseguros on-line

El gran impacto de la tecnología

El abuso digital y las relaciones on-line tienen un precio en nuestras vidas y en la forma de relacionarnos. En el caso de los adultos, hemos conocido una vida anterior sin internet y redes sociales, pero las nuevas generaciones no conocen una vida sin internet. Esto hace que no distingan dónde está la frontera de lo real y lo virtual, sin saber el modo en que deben actuar en uno y otro caso. Además, como sucede en el caso del ciberbullying, escinden el comportamiento real del virtual, faltando de este modo a los comportamientos éticos esperables dentro de las relaciones personales. “El concepto del bien y el mal on-line no sigue los mismos estándares que en la vida off-line”, explica Hackett. De hecho, “los jóvenes establecen una gran desconexión entre lo que pasa on-line y la realidad, y el 44 por ciento de los encuestados cree que lo que sucede vía internet no se puede considerar como parte de la vida real”.

El ciberacosador puede ser cualquiera, hasta el alumno más ejemplar, pues se ampara en el anonimato

Internet es una fuente de acoso pero también un recurso cada vez más utilizado por los jóvenes para pedir ayuda.

Puedes consultar la Encuesta Anual Ditch the Label 2017 aquí.

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