La tecnoadicción infantil responde a una respuesta cerebral que los vuelve insaciables a los estímulos tecnológicos

Patricia Peyró @kontrolparental

El conocido como ocio digital invade los hogares españoles.  No es ningún secreto. Desde un tiempo a esta parte, los niños prefieren una tablet o un móvil a casi cualquier juguete.  Sin embargo, hay que poner límites al uso para evitar la aparición de una adicción en el menor.  Las razones las encontramos en el cerebro infantil, en pleno desarrollo, y altamente vulnerable del abuso de la tecnología.

Basta con preguntar a los padres sobre el número de dispositivos que tienen en casa para darse cuenta de cómo tablets, consolas y ordenadores han ido invadiendo los hogares, constituyendo ahora el ocio digital una de las actividades preferidas por los niños en su tiempo libre.  Pero esto no es gratis en términos del bienestar de nuestros hijos.  Muy al contrario, al consentirlo permitimos también que los niños se vuelvan tecnológicamente insaciables y que no puedan pensar en otra cosa, afectando en consecuencia a su rendimiento escolar.

El abuso de las nuevas tecnologías requieren de un mayor control parental para ponerle freno

Los padres fomentan la adicción a los dispositivos

Aunque el uso de videojuegos en sí no es malo, e incluso se le atribuyen beneficios como el desarrollo de actividades como la psicomotricidad o la creatividad, en general los padres son además los primeros “culpables” de la tecnoadicción infantil de nuestros hijos:  según la Federación europea de Sofware sobre uso de videojuegos en Europa, el 67% de los progenitores españoles cree que contribuye al desarrollo intelectual de sus hijos, y por ello consiente su utilización en casa.  Otra de las razones por las que en los propios hogares se fomenta el abuso del ocio digital reside en la comodidad de los padres:  mientras están jugando los niños no molestan.

La sobre-exposición a la tecnología afecta a su cerebro

La incorporación de las nuevas tecnologías al día a día de los niños pequeños produce cambios en su estructura y funcionamiento cerebrales.  Así lo asegura el doctor Manuel Antonio Fernández,  miembro de Top Doctors como especialista en Neurología Pediátrica, tratamiento de trastornos de la conducta y trastornos del aprendizaje.  “Esto significa que puede tener tanto efectos positivos como negativo, igual que cualquier otra experiencia que desarrollen”, explica el doctor Fernández. “Por ello, es necesario contar con un conocimiento de los aspectos positivos más relevantes y los principales riesgos que las mismas conllevan, para poder hacer un uso correcto”.

Si le compramos un móvil a edad temprana, lo mejor es definir claramente los términos de su utilización

La respuesta cerebral a los dispositivos

“Las nuevas tecnologías tienen una serie de características que las hacen llevarse muy bien con nuestro sistema nervioso y con lo que se denominan, las funciones ejecutivas”, advierte el experto de Top Doctors. Lo que hacen es estimular nuestro sistema de recompensa a nivel cerebral. “¿Cómo?, dándole lo que pide y volviéndole insaciable” a través de tres reacciones neurológicas:

-Respuesta gratificante.

Es un tipo de respuesta variable en cada persona, momento o edad, y por ello, cada niño tiene sus preferencias. La cantidad de opciones (ordenador, móvil, Tablet…), su omnipresencia y el fácil acceso a los dispositivos, hace que los niños y jóvenes tengan una respuesta a su voluntad sin necesidad de esfuerzo.

El uso de móviles y dispositivos es algo cultural y propio de nuestro tiempo:  cualquier niño puede ser vulnerable a la tecnoadicción infantil tan pronto como caigan los dispositivos entre sus manos

-Respuesta inmediata.

La inmediatez de los dispositivos electrónicos estimula de forma intensa y directa nuestro mecanismo de recompensa (gratificación) cerebral. La impaciencia y la impulsividad son propios de los niños pequeños porque su mecanismo de autorregulación inmaduro les dificulta un correcto autocontrol sobre sí mismos. La tolerancia a la espera se va desarrollando con la edad.

-Respuesta repetitiva o ilimitada.

Es lo que más dependencia produce. Una búsqueda en YouTube puede repetirse cuantas veces quieras sin problemas y podemos ver lo que queramos una y otra vez. “Si lo unimos a la inmediatez, comprendemos la trascendencia de la situación: le podemos dar a nuestro cerebro lo que quiere inmediatamente y de forma indefinida con lo que, si no lo controlamos adecuadamente, podemos estar creando un cerebro dependiente que se aísle del entorno”.

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