Los niños adictos atraen el peligro colateral de los videojuegos para la seguridad de los equipos

Patricia Peyró @kontrolparental

La noticia de la niña inglesa que pasaba las noches sin dormir jugando a Fortnite desató en su momento todas las alarmas sobre el potencial que tiene este juego para generar adicción.  Ahora es Fortnite, pero antes ha podido ser Pokémon Go o incluso Minecraft.  El juego en sí mismo va cambiando, pero la sintomatología que produce el uso incontrolado por parte de los niños adictos es siempre la misma y conlleva el peligro colateral de los videojuegos a los equipos.

El adicto pasa más de diez horas diarias pegado a una pantalla

Estas  son las conclusiones de un estudio realizado por la empresa de seguridad informática ESET,  en el que se pone de manifiesto que 1 de cada 10 adictos admite haber estado frente a una pantalla entre 12 y 24 horas sin parar de jugar.  Pero los casos más extremos (6% de los 500 encuestados), afirmaron haber estado al menos en una ocasión durante más de 24 horas enganchados a una pantalla.

La investigación, que tuvo lugar el pasado mes de agosto, revela datos como los siguientes:

-El 83% de los encuestados pasa un par de horas delante de la pantalla con sus juegos favoritos.

-El 10% de los encuestados llega a las cinco horas diarias.

– El 3% supera las 10 horas diarias jugando.

Frente a estos datos resulta, en cambio, llamativo que sólo en el 14% de los casos los jugadores admiten mantener obsesión o adicción por los videojuegos.

“Los videojuegos son muy adictivos, por lo que las cifras del estudio no deben sorprender a nadie; sin embargo, es crucial contar con un equilibrio entre el tiempo que se dedica a la escuela –o la universidad o el trabajo-, a la familia y a los amigos, además de a los videojuegos”, afirma Mark James, especialista en seguridad de esta empresa. “No recomendaría a nadie pasar más tiempo en un mundo virtual que en la vida real”.

Los niños adictos a los videjuegos prefieren comprometer la seguridad de sus dispositivos a perder una partida

Los videojuegos: una fuente de peligro para el equipo

Durante la elaboración del estudio, se preguntó a los encuestados si tenían instaladas soluciones de seguridad en los dispositivos que utilizaban para jugar y más de la mitad (53%) dijo que no debido a que “no la necesitaban”, “no les gustaban las ventanas emergentes”, “ralentizaba la máquina” o “interrumpían sus partidas”.  Esta falta de sensibilidad y precaución constituye el auténtico peligro colateral de los videojuegos

“No es muy inteligente deshabilitar las soluciones de seguridad para evitar que interrumpan una partida, sobre todo si tenemos en cuenta que las partidas duran muchas horas y eso puede comprometer la seguridad de la máquina, que se encuentra conectada y desprotegida durante todo ese tiempo”, continua James. “Los cibercriminales saben cómo acceder, con fines delictivos, a los dispositivos que no cuentan con soluciones de seguridad, no sólo para robar información o credenciales sino también para convertirlos en bots o para robar objetos de valor cultivados en juegos masivos en línea y aunque es probable que sea fácil recuperar la cuenta –si se puede comprobar quién es el propietario- el tiempo y el esfuerzo que se pierde en ello sí que es un engorro”.

¿Te ha gustado este artículo?  Si es así, por favor, ayúdanos a compartir.

 

El perfil típico de tecnoadicto no reconocerá su problema y tratará de ocultarlo

Patricia Peyró @kontrolparental

No paramos de oír hablar de las repercusiones negativas que con frecuencia acompañan a las nuevas tecnologías.  En general, nos preocupa el efecto negativo  que puedan tener los dipositivos sobre la salud y sobre nuestras relaciones personales.  Pero lo más grave es que no sólo lo que nos afecta a nosotros, sino también a nuestros hijos.  ¿Hasta qué punto es lógica toda esta consternación?

Las últimas investigaciones nos advierten sobre un efecto en el desarrollo de la inteligencia infantil, en el sentido de mermar un desarrollo cognitivo potencial pleno.  Sin embargo, tras la publicación de los resultados, algunos han tildado las conclusiones de ese estudio de alarmistas e improcedentes, al estar basadas en correlaciones y no en una constatación empírica. ¿En qué quedamos, pues?  ¿Hasta qué punto pueden ser patológicas las “relaciones con nuestros dispositivos”? Es verdad que con las Tecnologías de la Información y Comunicación, más conocidas como TIC, ha nacido también un nuevo tipo de desórdenes o desadaptaciones conductuales en aquellos que no ponen límites en su uso o no lo gestionan teniendo en cuenta su posible peligrosidad.

Los adictos a las nuevas tecnologías todavía no están “catalogados” como enfermos mentales en los manuales psiquiátricos de referencia mundial dentro de la psicología de la salud

Ante la duda lo mejor será no dejar que los niños abusen de la exposición a las pantallas

¿Cuál es el perfil del “inadaptado” tecnológico?

Desde la psicología explican que el que padece problemas relacionados con las nuevas tecnologías es aquel incapaz de controlar su voluntad respecto al uso conveniente de éstas, lo cual conducirá a una conducta adictiva. Hablaríamos, en este sentido,  de un perfil típico de tecnoadicto.   Sin embargo, el manual diagnóstico por excelencia de la enfermedad mental (DSM-V, publicado por la American Psychiatric Association) ni su homóloga la World Health Organization reconocen este tipo de desórdenes adictivos como trastornos mentales.

El perfil típico de tecnoadicto puede desencadenarse en la infancia con la sobreexposición al atractivo de los estímulos tecnológicos

¿Hasta qué punto puede hablarse, pues, de un “trastorno” mental real?  El debate está servido y mientras tanto la adicción a la tecnología y a sus dispositivos se tratarán de forma similar a problemas de adicción en los que interviene un trastorno de control de impulsos.

Psicólogos e investigadores como Echeburúa, Griffits, Washton y Boundy han dado en distintos momentos respuesta a esta sintomatología para poder diagnosticarla. Los profesionales de la salud, médicos y fundamentalmente psicólogos, podrán detectar una adicción a las TIC si se padecen los siguientes síntomas:

Incapacidad de control e impotencia:  se intenta controlar pero uno no es capaz ni “no hacerlo” ni de “pararlo” una vez iniciado.

Dependencia psicológica manifestada en ansias por utilizar la tecnología o el instrumento tecnológico fuente de obsesión.

-El abuso de las TIC y la incapacidad de controlarlo tiene efectos perjudiciales en la persona, como pueda ser afectando a sus relaciones personales o a su trabajo o estudios.

Tecnoadicción:  se vive igual que una droga

¿Por qué puede generar tanta adicción?  Los mecanismos implicados en el mantenimiento de estas conductas negativas (que lo son porque afectan a la vida de las personas) son muy similares a los de las drogas: por un lado, activan las mismas zonas cerebrales que las sustancias, y por otro, pueden producir un síndrome de abstinencia caracterizado por sentimientos de tristeza y depresión, y sensación de gran ansiedad cuando no se puede acceder a esa tecnología.  Paralelamente, incurrir en la actividad tras un periodo de “mono” se vivirá con una gran sensación de alivio que terminará, no obstante, con un cierto sentimiento de culpa y afectando a la autoestima en la medida en que uno mismo se da cuenta de su dependencia aunque no la reconozca.

Lamentablemente, el perfil típico de tecnoadicto puede iniciarse desde edades muy tempranas.  Aunque en la infancia su cerebro todavía se está desarrollando, tiene la capacidad de identificar rápidamente los elementos más atractivos y lúdicos.  Este hecho lleva a responder muy reactivamente a la presentación de los estímulos tecnológicos y los vuelve mucho más vulnerables.

¿Te ha gustado este artículo?  Si es así, por favor, ayúdanos a compartir.

Con el fin de que no ejerzan un perjuicio para su inteligencia los niños pueden usar las pantallas como máximo dos horas al día

Patricia Peyró @kontrolparental

Está siendo noticia durante toda la semana:  el abuso de pantallas por parte de los niños es claramente perjudicial para su salud e incluso puede afectar negativamente a su inteligencia.  Aunque es algo que los padres ya intuían y que desde Control Parental ya hemos denunciado varias veces, el nuevo estudio dirigido por el Doctor e investigador Jeremy J Valsh del Instituto de Investigación del Hospital de Niños del Este de Ontario ha sido concluyente y merece la pena repasarlo.

El estudio canadiense ha evaluado a niños de entre 8 y 11 años a lo largo de 10 años

Las pantallas y el desarrollo cognitivo del niño

El tiempo de uso de dispositivos con pantallas electrónicas ejerce un efecto directo sobre la inteligencia del niño. Así ha quedado patente en este estudio transversal tras medir el desarrollo cognitivo cerebral de adolescentes tras 10 años de observación.  Otros factores que se estudiaron como posibles condicionantes del desarrollo cognitivo infantil fueron la práctica de deportes o actividad física y las horas de sueño.

La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el desarrollo cerebral y la inteligencia de las personas.

Recomendaciones para favorecer la salud del niño

Además del factor “pantallas” estas han sido las recomendaciones realizadas por los investigadores:

-Al menos una hora de actividad física al día, algo que sólo llevó a cabo del 18 por ciento de la muestra infantil.

-El uso recreativo de pantallas debe limitarse como máximo dos horas al día.  Entendiéndose por pantallas al visionado de cualquiera de los siguientes elementos:  móvil, ordenador, Tablet o televisión.  Esta prescripción fue desoída por el 63 por ciento de los menores.

-Los niños de entre 8 y 11 años deben dormir entre 9 y 11 horas la noche.  Este hecho fue, de los tres factores, el de mayor cumplimiento, con un 51 por ciento de los niños de la investigación.

-De los 4520 niños participantes, sólo el 5 por ciento cumplió con las tres recomendaciones.

Sólo el 18 por ciento practicaron el deporte lo menos 60 minutos al día.

 

Apenas el 37 por ciento de los niños evaluados siguieron la prescripción del uso de pantallas como máximo dos horas al día

¿Todos lo sabíamos pero nadie hace nada?

La noticia ha generado algunas respuestas irónicas en el sentido de no ser, en realidad, noticia, sino como mucho, la constatación de un hecho bien conocido.  Uno de los protagonistas más destacados a la hora de bromear con la tecnoadicción y con que los niños pueden usar las pantallas como máximo dos horas al día ha sido el polémico juez Emilio Calatayud.

Puedes leer sus comentarios sobre sus propios “experimentos científicos” aquí.

Los resultados de la investigación del hospital de Ontario, mucho más científicos, han sido concluyentes para resaltar la importancia de limitar los tiempos de uso lúdico de las pantallas (Screentime), fomentando, por otra parte, el sueño reparador y la actividad física en niños, para que desarrollen todo su potencial de inteligencia.

Puedes acceder a la investigación completa aquí.

¿Te ha gustado este artículo?  Si es así, por favor, ayúdanos a compartir

 

 

 

 

El exceso de tiempo libre puede derivar en el abuso de dispositivos con consecuencias negativas para la salud infantil

Patricia Peyró @kontrolparental

Durante el verano los padres estamos encantados de disfrutar de nuestros hijos, pero a la vez tenemos un pequeño problema.  Cuando los niños no van a algún campamento o tienen alguna actividad dirigida durante el tiempo suficiente, son muchas las horas que tiene el día, y las jornadas estivales pueden volverse eternas sin nada qué hacer.  El recurso más fácil estará en las tablets, móviles o consolas:  además de ser su “juguete” favorito, dota a los padres de una aparente tranquilidad en la medida que los niños “no molestan” y hasta nos dejan echarnos la siesta. Sin embargo, abusar de ellos es perjudicial para diferentes aspectos de su salud y conlleva los riesgos asociados a la exposición no controlada de internet.

El verano puede hacerse eterno si los niños no aprenden a jugar solos y recurren a los padres constantemente

Por qué los niños no saben entretenerse solos

A los casi tres meses de verano hay que añadir que los niños de hoy, conocidos como Generación Web o Generación Z,están poco acostumbrados a usar la imaginación para no aburrirse, y enseguida recurren al adulto para que les organice actividades divertidas.  Como consecuencia de ambas cosas, o accedemos a jugar con ellos o estructurarles alguna acción lúdica, o les dejamos jugar con los dispositivos.   En el primero de los casos estaremos incurriendo en la sobreprotección, algo que no les ayuda.  Y en el segundo, corremos el riesgo de que el uso de dispositivos y videojuegos, en principio beneficiosos para ellos, se conviertan en una adicción difícil de controlar y con un efecto tanto en su salud como en su comportamiento.

La Tablet, el móvil y la consola se pueden usar, pero con moderación

Así afecta el abuso de dispositivos

Repercute en su atención y autocontrol

Diferentes investigaciones concluyen que sobreexposición a la tecnología está asociada con un déficit de atención y de función ejecutiva, retrasos cognitivos, aprendizaje disociado, una mayor impulsividad y una menor capacidad de autocontrol.

Afecta al desarrollo psicomotor y de sus huesos

El abuso de dispositivos  (móviles, internet, iPads, televisión)  restringe la oportunidad de los niños para moverse, literalmente hablando.  Para su desarrollo psicomotor, los niños tienen que saltar, correr y hacer deporte.  Es especialmente aconsejable que salgan a hacerlo al aire libre y de esta manera obtener la vitamina D, esencial para el desarrollo de sus huesos, y que sólo se consigue a través del sol.

Falta de sueño

Son muchos los niños que restan horas de sueño para jugar a videojuegos, ver YouTube, o chatear con amigos.  En los casos más graves hablaríamos del fenómeno vamping, por el que pasan buena parte de la noche despiertos. En cualquier caso, debemos recordar que la hormona del crecimiento se produce durante el sueño, que además es necesario para que puedan rendir intelectualmente y aprender.

 

La falta de sueño se relaciona con la obesidad y esta conlleva el riesgo del desarrollo posterior de diabetes y obesidad adulta

Niños más ansiosos y agresivos

Como cualquier otra adicción, una vez que se haya enganchado, cada vez requerirá más tiempo de exposición a los dispositivos para tener los mismos efectos.  Además, la restricción o prohibición de uso les generará nerviosismo tan grande que repercutirá en su conducta.  El resultado será que se vuelva contestón e insolente, incluso con el riesgo de agredir a los propios padres en los casos más extremos.

 

Conviene que los niños jueguen al aire libre y no pasen tanto tiempo en casa enganchados a YouTube y con los dispositivos

¿Te ha gustado este artículo? Si es así, por favor, ayúdanos a compartir.

¿Cómo afectan las TIC la salud de los niños?

¿Cómo afectan las TIC la salud de los niños?

Patricia Peyró @kontrolparental

Cada vez es mayor la preocupación de los padres acerca de cómo el uso de las nuevas tecnologías afectará a sus hijos. ¿A partir de qué edad debemos permitirles el acceso a los dispositivos? ¿Cuáles son los riesgos vinculados al uso temprano de las TIC?

A las preguntas recurrentes, respuestas concisas. Y para eso están las entidades como la American Academy of Pediatrics. Desde esta academia, y tras haber realizado diversas investigaciones, desaconsejan la exposición a la tecnología antes de los dos años.   La razón está en los problemas psicológicos, conductuales y de salud que parecen relacionarse con su empleo por niños.

Repasemos cuáles son algunos de los efectos perniciosos de las nuevas tecnologías.

El abuso tecnológico se relaciona con problemas anímicos como la depresión

El abuso tecnológico se relaciona con problemas anímicos como la depresión

Disminuye el desarrollo motor y cognitivo

La falta de movilidad física afecta, no sólo al estado físico, sino también a la inteligencia y a todos los aspectos relacionados con la psicomotricidad. Ratey, un psicólogo americano, expresó mediante un estudio realizado en el 2008 la relación existente entre la capacidad de atención y el aprendizaje, en el sentido de que el movimiento potencia ambas. La vida sedentaria por excesivo empleo de los dispositivos afecta negativamente al desarrollo normal del niño.

Estamos criando niños obesos

Smartphones, videojuegos, dispositivos y ver la televisión se relacionan de forma directa con el aumento de la obesidad. Este mismo año, la OMS alertaba de una epidemia de obesidad en Europa antes del año 2.030. Y concretamente en España se espera una subida del 19% al 36% de la población en 15 años. En este intervalo entran los niños adictos a las nuevas tecnologías.

Insomnio infantil

Según la Kaiser Foundation, el 75% de los menores accede a sus dispositivos desde su propia habitación, en muchas ocasiones antes de dormir. Sin embargo, este hábito no se parece al de la lectura relajada que fomenta el sueño y la tranquilidad nocturna. De hecho, los dispositivos producen insomnio infantil, también conocido como “insomnio tecnológico”. Este tiene consecuencias negativas para el crecimiento físico, ya que la hormona del crecimiento se segrega durante el sueño, pero también produce otros problemas colaterales como el retraso académico o la falta de concentración.

Trastornos del estado de ánimo

En los últimos años se está relacionando el aumento en la prevalencia de trastornos afectivos y conductuales con el abuso de la tecnología. Entre los problemas más comunes se encuentra la depresión infantil y la ansiedad, aunque a nivel social encontramos también que los niños tienen el riesgo de reducir sus habilidades sociales en la “interacción cara a cara” en la medida en que sustituyen el contacto real y físico por conversaciones virtuales y de texting.

La violencia infantil aumenta con el uso de videojuegos con contenido agresivo

La violencia infantil aumenta con el uso de videojuegos con contenido agresivo

Disminución de la sensibilidad al dolor ajeno y aumento de la agresividad

Los efectos especiales de las películas y el visionado de escenas sangrientas y cargadas de agresividad abrieron todo un camino para hacernos más insensibles al dolor ajeno, y para “normalizar” la violencia como forma de relación. Hay que ni siquiera pestañea viendo asesinatos y palizas en la gran pantalla. Todo esto se ha trasladado al contenido multimedia y a muchos videojuegos, hasta el punto de que en Estados Unidos se califica la violencia como un “riesgo para la salud pública” por el impacto negativo que produce en el niño aumentando las cotas de agresividad infantil.