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¿Quién es quién detrás de cada perfil?

Patricia Peyró @kontrolparental

Aunque tienen poco más de 10 años, las redes sociales intervienen poderosamente en nuestras vidas y ya son una fuente más de socialización de gran importancia, ya sea en el ámbito personal o en el profesional. Raro es aquel que no tiene uno o varios perfiles en las distintas redes sociales existentes.

Sin embargo, para el caso de los niños hay que ser especialmente cuidadosos, y enseñarles desde el principio cómo manejarlas, qué información pueden facilitar, y cuáles son las normas para un uso seguro y sin riesgos para ellos. Esta educación comienza por restringir su acceso en caso de ser menores de la edad hasta la edad recomendada por cada red social. Entre estas, las más utilizadas por los jóvenes son Tuenti, Facebook, Twitter y Google+, que suelen tener un acceso a partir de los 14 años.

Las redes sociales favoritas de los adolescentes son Tuenti, Facebook, Twitter e Instagram

Las redes sociales favoritas de los adolescentes son Tuenti, Facebook, Twitter e Instagram

Por algo será que no recomiendan su uso antes de una cierta edad

La prohibición de un uso temprano no es caprichosa, sino que obedece a razones de seguridad: hay que tener en cuenta que las redes sociales sirven, precisamente, para “tejer” relaciones entre personas, que pueden ser adultos, niños, conocidos o desconocidos. ¿Acaso dejaríamos que nuestro hijo se relacionara o mantuviera conversaciones íntimas con adultos desconocidos?

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Los jóvenes están enganchados y pasan hasta cinco horas frente a ordenadores o dispositivos. Por ello conviene transmitirles las normas básicas de funcionamiento en internet y los códigos éticos.

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Cada vez más expertos recomiendan no publicar fotos de nuestros hijos o familiares y conocidos menores de edad por un tema de seguridad

Las relaciones nacidas en las redes sociales sociales favorecen una desinhibición en los usuarios gracias al anonimato y a la posibilidad de crearse falsas identidades o perfiles, que puede llevar a comportamientos ilícitos en los que los niños sean objetivo diana de un engaño o abuso. Asimismo facilitan el intercambio de información sensible respecto a datos personales que podrían suponer una amenaza para el menor, en caso de que hubiera algún adulto malintencionado detrás. Por no hablar de la facilidad con la que se pueden intercambiar archivos multimedia y contenido fotográfico o audiovisual, sea propio o de terceras personas.

Entre las amenazas más habituales se encuentra:

-Contenidos inapropiados de libre acceso publicados por otros usuarios o a través de la publicidad.

-Aportación de datos personales, como nombre, ciudad o incluso número de teléfono.

-Pérdida del anonimato: En cuanto se cuelga una foto, ya no sabemos lo que podría pasar si una persona malintencionada se hiciera con ella.

-Ciberbullying o acoso al menor por parte de sus compañeros haciendo uso de los distintos dispositivos.

-Grooming o acecho adulto con fines de engañar y engatusar al menor falseando una identidad.

-Sexting o intercambio de material con contenido sexual que podría utilizarse posteriormente con otros fines.

Normas básicas y ética de la red social

Como padres, debemos trasladar a nuestros hijos un mensaje muy claro: las redes sociales se establecen entre personas, y por esta misma razón siempre habremos de comportarnos con la ética, el respeto y la educación que entendemos como adecuado en la vida real.  No todo vale en las redes sociales. El estar detrás de un ordenador no da carta blanca para hacer lo que uno quiere o para saltarse los valores morales existentes en las relaciones personales reales.

 

 

Twitter es un juego más para nuestros hijos

Hoy en día prácticamente todos los niños, desde los 11 años, disponen de un teléfono móvil o tienen acceso a un ordenador u otro dispositivo con internet .

Por Patricia Peyró @kontrolparental

Las redes sociales e internet se han introducido tanto en nuestras vidas que el niño de hoy ha dejado de dar la dirección de su casa para invitar al amiguito, a cambio de intecambiar sus números de móvil para mandarse whatsapps, tweets, y para socializar vía Facebook.

El uso de twitter por niños es controvertido, y tanto los partidarios de su uso infantil como los detractores tienen parte de razón:

– En general, la actitud crítica hacia twitter se basa en poner ciertas restricciones en su uso, que vienen a ser las mismas que para el empleo de internet en general: controlar el acceso a contenidos inadecuados, limitar el tiempo que pasan, y vigilar las relaciones sociales que entablan por esta vía.

– Otro de los argumentos esgrimidos es que la conversación en Twitter es adulta, incluso cuando los niños usuarios estén interactuando acerca de temáticas supuestamente inofensivas, ya que el cariz de las conversaciones puede cambiar o desviarse hacia temas y contenidos inapropiados para su edad, para los que carecerán de madurez y criterio para responder o reaccionar.

Los niños se relacionan por texting

La academia norteamericana de pediatría recomendó a los padres limitar el uso que hacen los niños de twitter y los mensajes de texto, así como mantener los móviles y tablets fuera de sus habitaciones: una política similar a la que se aplicaba a ver la tele, actividad que recomendaban limitar a un máximo de dos horas diarias.

¿Controlar o respetar la privacidad del menor?

¿Seguirías o controlarías el uso de twitter a tu hijo? Al margen de la doble moral de la responsabilidad versus la privacidad que se le pueda plantear a un padre, debe prevalecer la seguridad del menor y el sentido común: mejor prevenir que lamentar.

La corriente “pro-tecnológica” o “pro-twitter” defiende su uso como un recurso tecnológico más contra el que no se puede luchar, alegando además que se debe integrar dentro de la educación de las nuevas generaciones:   estos niños han nacido con una tecnología que enriquecerá su aprendizaje con actitudes nuevas como la aplicación de la identidad y la responsabilidad digital.

Mejor combinar libros con las nuevas tecnologías

La falta de atención a los hijos a causa del ritmo de vida de muchos padres, que pasan casi todo el día fuera de casa, viéndose obligados a delegar la tarea de crianza y educación a cuidadoras o a sus abuelos, puede repercutir en que los hijos se sientan un poco abandonados y busquen diversión o entretenimiento recurriendo a las nuevas tecnologías, entre las que se encuentra también twitter. ¿Por qué no darles un libro para proporcionarles otro tipo de estimulación?

¡El debate está servido!