El pasado diciembre Instagram alcanzó los 300 millones de usuarios

El pasado diciembre Instagram alcanzó los 300 millones de usuarios

Recientemente hemos sabido que, de todas las redes sociales, la favorita indiscutible de los jóvenes es Instagram. Un estudio dado a conocer el pasado otoño demostró cómo, sólo en unos meses, Instagram desbancaba a Facebook como la reina de las Apps adolescentes.

El estudio realizado por la americana Pipper Jaffray hablaba de un traspaso natural de Facebook a Instagram por parte de los usuarios adolescentes: en sólo seis meses, la empresa creada por Zuckerberg pasó de contar con un 72% a un 45% de uso entre los jóvenes encuestados. Instagram se erigió líder con un 76% de uso juvenil.  Por otro lado, la entidad Protégeles publicó los resultados de otro estudio que demostraba que hasta el 72% de los niños de 11 a 14 años accedían a las redes sociales a través de su propio smartphone.

Estas conclusiones han sido tomadas muy en serio por Instagram, ahora también propiedad del artífice de Facebook, lo que les ha llevado a publicar su propia Guía de padres dentro del Instagram Help Center, realizada en colaboración con Connectsafely y Protégeles, ambas asociaciones de protección al menor.

Instagram se ideó en un principio para centrarse en la fotografía, pero se ha convertido en un lugar de encuentro entre adolescentes, donde se comunican con microchats teniendo como vínculo el atractivo de las imágenes.

Instagram se ideó en un principio para centrarse en la fotografía, pero se ha convertido en un lugar de encuentro entre adolescentes, donde se comunican con microchats teniendo como vínculo el atractivo de las imágenes.

Riesgos de Instagram
Como cualquier otra red social de intercambio de material gráfico, se presta a un uso irresponsable o irreflexivo que puede resultar en un peligro potencial para el menor. Aunque se observa que los jóvenes lo usan para todo (hablar de sus gustos, sus inquietudes y motivaciones, e incluso de temas del colegio), también existe una minoría que hace un mal empleo subiendo fotos inapropiadas o incurriendo en faltas al derecho a la privacidad o similares.

Uso apropiado de la red social
Cómo usar Instagram y cómo enseñárselo a nuestros hijos debe ser una materia de consideración dentro de cualquier hogar. Esto implica iniciarles en el manejo y formándoles en la “ética” de internet respecto a las imágenes que se publican, además de otros temas como la configuración de la privacidad.

La guía pretende despejar todas las cuestiones acerca de los riesgos potenciales de Instagram y formarles en temas como la configuración, la protección o el bloqueo de usuarios molestos, trolls o compañeros acosadores. (Foto fuente: Wikihow)

La guía pretende despejar todas las cuestiones acerca de los riesgos potenciales de Instagram y formarles en temas como la configuración, la protección o el bloqueo de usuarios molestos, trolls o compañeros acosadores. (Foto fuente: Wikihow)

Accede a la guía aquí

Los adolescentes y su vida en internet

Los jóvenes tienen sus propios patrones de uso de internet y presentan favoritismos a la hora de elegir su red social y el dispositivo de acceso a la red

Por Patricia Peyró @kontrolparental

Internet está dejando de ser el fenómeno nuevo que ha sido hasta hace poco, para convertirse en esa herramienta de presencia imprescindible en nuestras vidas. Repartida a razón de un “fifty-fify” en lo personal y en lo profesional, su significado no es el mismo para niños y jóvenes que para los que somos adultos: la diferencia está en que los adolescentes han nacido en la era de internet, mientras que sus padres lo hemos tenido que aprender después.

Lo mismo sucede con las redes sociales, que ya no son nuevas, sino jóvenes. Al menos algunas de ellas, como Facebook, nacida en el año 2004 para uso interno de unos estudiantes de Harvard, pero pronto generalizado a cualquiera con una cuenta de correo electrónico. A España llegó en el año 2007, como al resto de Europa, tras propagarse su uso como la pólvora entre los universitarios americanos.

¿Los jóvenes pasan de Facebook?

El patrón de uso de Facebook ha cambiado en los jóvenes, que lo van descartando cada día más

Una de las razones por las que fascinó Facebook y pronto convirtió en millonario al joven Zuckerberg fue el servir de instrumento para reencontrarse con viejas amistades de la infancia, formándose un nuevo mundo social pero virtual en el que tenían cabida tanto amigos como conocidos. Pasado el fenómeno y la emoción, Facebook ha ido tomando un cariz comercial e instrumental cuyos fines monetarios disgustan y aburren a lo que empieza a ser una mayoría adulta, y que directamente no son opción para los niños y adolescentes.

La relación de Facebook con los niños

Niños y adolescentes han recurrido hasta ahora, por imitación parental, a Facebook como instrumento de socialización on-line. Sin embargo, en ellos no ha encajado esta red igual que para su generación predecesora, tal y como ha demostrado el estudio llevado a cabo por el departamento de investigación del banco americano Piper Jaffray, que muestra cómo los adolescentes han cambiado sus patrones de consumo: los mismos jóvenes entrevistados hace seis meses que utilizaban Facebook en un 72%, han pasado a ser un 45%. Datos que contrastan con el aumento proporcional y “traspaso” de usuarios juveniles a Instagram, la favorita del 76% de los adolescentes. Además, se determina definitivamente que el acceso a internet es mediante smartphone y no tanto a través del ordenador.

Migración en masa a Instagram.

El estudio de Pipper, en el que se entrevistaron a 7200 niños entre 13 y 19 años, apunta que el 59% de los jóvenes usan Twitter y el 22% Pinterest.

El nuevo objeto de deseo es el Apple Watch

El favorito indiscutible de los menores es… APPLE! ¿Por qué será que no sorprende a nadie? También sabemos que los adolescentes andan detrás del Apple Watch como sustituto.

¿Por qué no les gusta Facebook?

Es una red social “de padres”, en la que van a encontrarse con ellos, siendo ésto incompatible con la propia adolescencia, en la que se forja el carácter con amigos y se hacen esas “travesuras” en las que uno no espera tener testigos adultos, y mucho menos sus propios padres.