¿Tienen algo que ver la homosexualidad y el acoso escolar?  Lamentablemente sí.  Basta con que un niño acuse alguna diferencia para que tenga más posibilidad de ser acosado en el colegio, y la homosexualidad es una de las razones más frecuentes.   Incluso al margen de la orientación o preferencias sexuales y de que éstas sean o no manifestadas, la injuria acerca de los roles de género son una de las formas más frecuentes de acoso.

El niño con alguna diferencia respecto a los demás tiene mayor riesgo de ser víctima del bullying.  Esto incluye cualquier tipo de discapacidad intelectual o física, pero también aborda la orientación sexual y, más comúnmente, se manifiesta en injurias relacionadas con los roles de género.  Así lo manifiesta la psicóloga y docente Raquel Platero Méndez, coautora de “Herramientas para combatir el bullying homofóbico”, en un artículo publicado en la revista Información Psicológica.

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Los insultos sobre una supuesta homosexualidad se utilizan para acosar a niños en la escuela.

Según la experta, en el proceso del acoso escolar hay una serie de insultos típicos que pueden escucharse habitualmente por los pasillos a poco que uno preste algo de atención.  Entre éstos, los más habituales son los referidos a algún tipo de homosexualidad.  Así, en los colegios será frecuente oír palabras ofensivas como “maricón”, “bollera”, “nenaza”, “marimacho”, y cualquier apelativo peyorativo que cuestione la orientación heterosexual.  “Se trata de intimidar e infravalorar a los compañeros utilizando una forma de humillación que incide en la definición misma de la identidad masculina o femenina”, aclara la investigadora.

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El niño bully se sirve de la homofobia, el sexismo, y de los valores asociados a la heterosexualidad para acosar a sus compañeros más vulnerables.

Sexismo y homofobia

“La discriminación aparece con la ruptura de los roles de género, y se manifiesta con mecanismos de injuria sobre la masculinidad y feminidad”, explica Platero.  En realidad se termina produciendo un círculo vicioso de acoso escolar alimentado tanto por el sexismo como la homofobia hacia los niños más vulnerables, con independencia de que sean o no homosexuales.  “Por una parte, se persiguen todas las rupturas de género y sexualidad de todos, independientemente de su orientación sexual y género. Por otra parte, se recuerda a los chicos y chicas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales que han de esconderse, que han de ocultar partes significativas de sus vidas y que si se muestran tal cual son, pueden ser objeto de el rechazo, aislamiento, burla y acoso”.

El castigo de los roles de género

No ajustarse a lo que se espera de cada uno en función de los roles de género consensuados socialmente puede ser, además, un motivo frecuente de acoso escolar.  Esto incluye a las niñas no interesadas en asuntos como la belleza y los chicos, o a los niños no considerados lo suficientemente viriles.  En ambos casos, asegura la experta, el afectado “recibe el castigo apropiado por romper con las reglas, de manera que todos y todas saben cuál es el precio de no pertenecer a las normas dominantes”.

Según los expertos, el bullying homofóbico se alimenta de la falta de apoyo social a las sexualidades minoritarias y de la creación del estigma social de la homosexualidad.  Por ello los padres debemos favorecer la comunicación sobre estos temas con nuestros hijos.

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