Mientras que algunos estudios encuentran que el uso infantil –y supervisado- favorece el desarrollo de unas habilidades que les ayudarán en el futuro y que se presumen necesarias en la competencia académica y en el trabajo, otros relacionan el abuso de la tecnología en menores con un daño irreversible en la retina y en la visión, además de dificultar la conciliación del sueño.  Este insomnio tecnológico es un problema que afecta tanto a adultos como a niños.  Para prevenir y remediar este problema, habrá que reducir el uso de los dispositivos en casa a partir de que caiga el sol. De este modo el uso temprano de los dispositivos no será tan perjudicial. Especialmente si destinamos este tiempo de uso a pasarlo en familia.

El uso temprano de los dispositivos por la noche se relaciona con el insomnio tecnológico y este, con la obesidad infantil

 

La incidencia de la luz azul

Según estudios exhaustivos, la luz azul emitida por las pantallas de los dispositivos electrónicos sería la principal causante de estos desordenes del sueño. La luz azul imita a la luz del día y, por esta razón, evita que el cuerpo produzca melatonina, la hormona causante del sueño, de forma natural.

Lisa Artis, directora de The Sleep Council, una organización británica independiente centrada en concienciar sobre la importancia del sueño en el bienestar, comenta que “si bien estos resultados no son de extrañar, es revelador saber que estar con el smartphone en la cama causa insomnio para muchos. Sabemos que la luz azul inhibe el sueño porque la longitud de onda corta estimula los sensores en los ojos y envía señales al reloj interno de nuestro cerebro, engañándolo para que piense que es de día. La luz azul es beneficiosa durante las horas del día, ya que aumenta el estado de ánimo, los tiempos de reacción y la concentración, pero por la noche, la recomendación sería evitar usar pantallas electrónicas una hora antes de acostarse para ayudar a aumentar los niveles de melatonina.”

Podemos poner el móvil en una modalidad restringida para no escuchar las llamadas, alertas o mensajes a partir de cierta hora

 

Para mantenernos alejados de la tentación de abusar del dispositivo, mejor dejarlo en silencio durante las horas que establezcamos.

 

A menor edad, mayor riesgo

Los más jóvenes se ven aún más amenazados por el insomnio tecnológico que los adultos.  En este sentido, según un estudio realizado por OnePlus, el paso de los años juega a nuestro favor:  cuanto más mayores somos, menos probabilidad tenemos de haber sufrido este trastorno por el uso de dispositivos electrónicos: el 4% de las personas de entre 35 y 44 años, el 3% de entre 45 y 45 años y el 2% de los mayores de 55 años han padecido este problema.

Insomnio y obesidad infantil 

Otro de los perjuicios vinculados al móvil está en en su relación con la obesidad infantil.  Esta se produciría, según un estudio de la Kaiser Family Foundation, por el consecuente sedentarismo del abuso de pantallas y el aumento de hábitos malos para la salud, como la mayor ingesta de «comida basura».

Nos costará trabajo a todos, pero será una buena manera de fomentar la vida familiar y de comentar cómo nos ha ido el día.

Antes de dormir, nada de móvil

Por todo lo anterior es fundamental que tanto niños como adultos mantengamos algunas rutinas respecto al uso del móvil en horario nocturno.   Será bueno que estas normas sean explicadas para que todos entiendan el porqué, y que se llegue a un acuerdo que todos debamos cumplir.

-Olvidarnos del móvil desde la hora de cenar

Una buena comunicación y el compartir las inquietudes o preocupaciones diarias servir para detectar problemas desde casa, como el acoso escolar o el ciberacoso

-Silenciar las notificaciones

-A ser posible, no dejar el móvil dentro de la habitación para evitar tentaciones.

Sustituir el dispositivo por un libro ayudará a conciliar el sueño más fácilmente.

Aunque en el colegio ya se suelen aplicar protocolos y test de acoso escolar, estas no sustituyen a la labor de los padres.

 

 

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El exceso de tiempo libre puede derivar en el abuso de dispositivos con consecuencias negativas para la salud infantil

Patricia Peyró @kontrolparental

Durante el verano los padres estamos encantados de disfrutar de nuestros hijos, pero a la vez tenemos un pequeño problema.  Cuando los niños no van a algún campamento o tienen alguna actividad dirigida durante el tiempo suficiente, son muchas las horas que tiene el día, y las jornadas estivales pueden volverse eternas sin nada qué hacer.  El recurso más fácil estará en las tablets, móviles o consolas:  además de ser su “juguete” favorito, dota a los padres de una aparente tranquilidad en la medida que los niños “no molestan” y hasta nos dejan echarnos la siesta. Sin embargo, abusar de ellos es perjudicial para diferentes aspectos de su salud y conlleva los riesgos asociados a la exposición no controlada de internet.

El verano puede hacerse eterno si los niños no aprenden a jugar solos y recurren a los padres constantemente

Por qué los niños no saben entretenerse solos

A los casi tres meses de verano hay que añadir que los niños de hoy, conocidos como Generación Web o Generación Z,están poco acostumbrados a usar la imaginación para no aburrirse, y enseguida recurren al adulto para que les organice actividades divertidas.  Como consecuencia de ambas cosas, o accedemos a jugar con ellos o estructurarles alguna acción lúdica, o les dejamos jugar con los dispositivos.   En el primero de los casos estaremos incurriendo en la sobreprotección, algo que no les ayuda.  Y en el segundo, corremos el riesgo de que el uso de dispositivos y videojuegos, en principio beneficiosos para ellos, se conviertan en una adicción difícil de controlar y con un efecto tanto en su salud como en su comportamiento.

La Tablet, el móvil y la consola se pueden usar, pero con moderación

Así afecta el abuso de dispositivos

Repercute en su atención y autocontrol

Diferentes investigaciones concluyen que sobreexposición a la tecnología está asociada con un déficit de atención y de función ejecutiva, retrasos cognitivos, aprendizaje disociado, una mayor impulsividad y una menor capacidad de autocontrol.

Afecta al desarrollo psicomotor y de sus huesos

El abuso de dispositivos  (móviles, internet, iPads, televisión)  restringe la oportunidad de los niños para moverse, literalmente hablando.  Para su desarrollo psicomotor, los niños tienen que saltar, correr y hacer deporte.  Es especialmente aconsejable que salgan a hacerlo al aire libre y de esta manera obtener la vitamina D, esencial para el desarrollo de sus huesos, y que sólo se consigue a través del sol.

Falta de sueño

Son muchos los niños que restan horas de sueño para jugar a videojuegos, ver YouTube, o chatear con amigos.  En los casos más graves hablaríamos del fenómeno vamping, por el que pasan buena parte de la noche despiertos. En cualquier caso, debemos recordar que la hormona del crecimiento se produce durante el sueño, que además es necesario para que puedan rendir intelectualmente y aprender.

 

La falta de sueño se relaciona con la obesidad y esta conlleva el riesgo del desarrollo posterior de diabetes y obesidad adulta

Niños más ansiosos y agresivos

Como cualquier otra adicción, una vez que se haya enganchado, cada vez requerirá más tiempo de exposición a los dispositivos para tener los mismos efectos.  Además, la restricción o prohibición de uso les generará nerviosismo tan grande que repercutirá en su conducta.  El resultado será que se vuelva contestón e insolente, incluso con el riesgo de agredir a los propios padres en los casos más extremos.

 

Conviene que los niños jueguen al aire libre y no pasen tanto tiempo en casa enganchados a YouTube y con los dispositivos

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