Exponiendo sus fotografías podemos violar su intimidad o exponerlo a burlas innecesarias.

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Colgar fotos de nuestros hijos en internet tal vez no sea una buena idea

Patricia Peyró @kontrolparental

Es raro el día que no pasamos por las redes sociales para dar un repaso a lo que sucede en nuestro entorno. Unas veces para informarnos sobre noticas o temas que nos interesan, y otras para distraernos “cotilleando” la vida de los demás, lo cierto es que también las usamos para mostrar aspectos de nuestra vida privada. Pero, ¿qué sucede si esas fotos que compartimos no son nuestras, sino que pertenecen a un menor de edad? ¿Hacemos bien en publicarlas?

Internet se ha convertido en una poderosa herramienta de comunicación exhibicionista de la que tendemos a abusar. Cada vez existen más bromas sobre el tema porque: ¿Qué nos hace pensar que a los demás les pueda interesar lo que comemos, lo que hacemos, o sentimos en cada momento? Pensándolo fríamente, todos sabemos que seguramente poco o nada. Sin embargo, no podemos evitar (unos más que otros) hacer un alarde exhibicionista del todo innecesario, incluyendo la exposición de información sensible o fotos de nuestros seres queridos.

En Facebook tendemos a hacer una sobre-exposición de nuestra vida personal para proyectar una imagen ideal y feliz que muchas veces es falsa.

En Facebook tendemos a hacer una sobre-exposición de nuestra vida personal para proyectar una imagen ideal y feliz que muchas veces es falsa.  Pincha sobre la foto para saber más.

Repasemos cuáles son los riesgos de esta práctica tan común con la que exponemos públicamente las fotos de nuestros tesoros más preciados: nuestros hijos.

 -Cuando colgamos una foto en internet, automáticamente dejamos de controlar su destino.

Y por destino se entiende un número indefinido de destinatarios, que pasan de ser aquellos amigos y familiares a los que inicialmente iba destinada, a miles de usuarios desconocidos de la red. ¿De verdad colgaríamos una foto de nuestro hijo en la puerta de casa? Recordemos que el alcance potencial va en aumento a medida que se va compartiendo el contenido, que en ocasiones se vuelve inexplicablemente viral.

-¿Tenemos derecho?

O, lo que es lo mismo, ¿ellos nos dejarían hacerlo? Las normas éticas de conducta en internet no son tan distintas a las de la vida real, y el mero hecho de etiquetar a alguien sin su consentimiento nos debe hacernos replantear si hacemos bien o no. Sean o no nuestros hijos. Sean o no menores de edad.

-Desconocemos qué podrán hacer con estas fotografías.

A estas alturas suponemos que poca gente expondrá fotos de menores de edad desnudos. Pero, en cualquier caso, y aunque estén vestidos, no sabemos si alguien podría hacer uso de estas imágenes con fines personales de cualquier tipo (publicidad no autorizada, información o convocatorias falsas de concursos, de petición de firmas y datos…)

Una vez la foto está en internet, cualquiera la puede descargar

Una vez la foto está en internet, cualquiera la puede descargar

-Damos pistas a potenciales agresores

Otra buena razón para no dejar fotos de nuestros hijos es el protegerlos de amenazas hacia su persona. Si alguien sabe quién es tu hijo y qué aspecto tiene, y quisiera hacerte daño, podría amenazarte con esta información, o incluso podrías ponerlo en peligro de secuestro.

-Vulneramos sus derechos y arriesgamos su reputación.

Conociendo como conocemos los riesgos del ciberbullying,  sin darnos cuenta podríamos exponer fotos que los pusieran en ridículo frente a sus iguales, sirviendo esto como material incendiario de difusión para el acoso en las redes sociales.

Exponiendo sus fotografías podemos violar su intimidad o exponerlo a burlas innecesarias.

Publicando sus fotografías podemos violar su intimidad o exponerlo a burlas innecesarias.

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