Patricia Peyró @kontrolparental

No es ningún secreto:  las nuevas tecnologías son una potencial fuente de estrés tanto para los adultos como para los niños. El aumento de las horas que pasamos frente al móvil, junto con la posibilidad del anonimato que ofrecen las redes sociales hace que los casos de aislamiento y cyberbulling, entre otros, hayan proliferado en pocos años.

Algunos famosos han denunciado casos experimentados en primera persona. Un ejemplo muy cercano lo tenemos con lo sucedido en la revista Vogue, cuyo foro cerró hace pocas semanas por los abusos e insultos que había estado recibiendo la influencer Lovely Pepa.

“Ha habido un aumento de los casos de estrés y ansiedad ocasionados por la dependencia a las redes sociales”, explica Jordi Ferrer, experto en mindfulness. Parece que el hecho de estar expuestos socialmente dé vía libre para ser blanco de todo tipo de comentarios, pero eso no puede ser así. “Lo que sucede y se dice en las redes sociales de nosotros o de otras personas parece afectar a gran parte de nuestra sociedad actual. El hecho de estar mucho más conectados ahora que antes hace que tengamos mucha más interrelación con otras personas, tanto conocidas como desconocidas. El reto al que nos enfrentamos es poner un límite equilibrado que nos permita disfrutar de la era digital sin dejar de lado nuestro presente, nuestra cotidianeidad y sin ser esclavos de un mundo virtual al que le damos gran valor”, Ferrer, instructor de mindfulness y fundador de la plataforma Crecer Consciente.

Los españoles pasan una media de 1,38 horas conectados a las redes sociales.

 

¿Tenemos una necesidad compulsiva?

Este aumento del estrés y de la necesidad de estar permanentemente conectados está ligado con el incremento de las horas que pasamos con un dispositivo móvil en la mano. Y es que el último estudio sobre tendencias digitales a nivel global y redes sociales elaborado por las empresas Hootsuite y We Are Social aporta cifras muy llamativas. En España 39,4 millones de personas se conectan a internet. El móvil es el dispositivo más usado para hacerlo. La sociedad vive conectada digitalmente de forma constante y esto a veces puede tener consecuencias negativas.

Los adolescentes requieren especial vigilancia en las redes sociales:   el estudio publicado se apuntaba que los españoles pasamos una media de 5 horas al día conectados a internet y 1,38 horas conectados a las redes sociales. Unos datos que parecen ir incrementándose con el paso del tiempo.

Las redes sociales, un espejo que no siempre es real

Ferrer previene de las redes sociales en relación con nuestra propia identidad.  “Parece que hayamos perdido el sentido de nuestras vidas. Influenciados en gran medida por tendencias mostradas y seguidas a través de las redes sociales. En consecuencia hemos perdido la conciencia de quiénes somos en realidad”, señala el experto.

Las mentiras de las redes sociales hacen mella en todos, aunque los jóvenes son los más vulnerables, y por ello los padres debemos tener en cuenta el modo en que viven su realidad virtual, observando si es coherente con su vida real.  Esto será importante para que los niños adquieran el concepto de identidad, íntimamente relacionado con la autoestima y la percepción que tienen acerca de sí mismos.

Los niños pueden aprender Mindfulness para controlar su estrés y gestionar sus emociones

¿Cómo puede ayudar el mindfulness?

Como señala Ferrer, “En muchos casos volcamos de forma encubierta en las redes sociales aquello que anhelamos en nuestro presente: una familia feliz, una pareja ideal, estar soltero como lo mejor,  unas vacaciones felices… Pero, realmente, detrás de ello, existe un gran vacío o frustración que pretende ser llenado por una vida virtual que no existe y nos genera malestar, tristeza, enfado y estrés”.

El mindfulness tiene algunos principios con los que podremos desengancharnos y retomar el norte de nuestra vida real.  Así podrá ayudar a tu hijo si observas en él un caso de tecnoadicción:

-Redescubrirá un ritmo de vida en el que no hay que volcar el afecto en las redes sociales.

-Se conocerá mejor a sí mismo y el modo en que responde a las emociones.

-Aprenderá a gestionar el estrés, la frustración y las emociones negativas.

-Aumentará su nivel de felicidad y bienestar personal.

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