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Un niño que se siente acosado es incapaz de manejar correctamente esta situación ya que no dispone de los recursos emocionales ni de la madurez necesarios para gestionarlo.

Un niño que se siente acosado es incapaz de manejar correctamente esta situación ya que no dispone de los recursos emocionales ni de la madurez necesarios para gestionarlo.

 

El hostigamiento, bullying o acoso tienen lugar en el entorno escolar y es allí donde debe comenzar la batalla para combatirlo. Así, y todo, a los padres nos toca ejercer una labor importante desde casa que pasará por la observación y por la implicación en lo que le suceda anímicamente a nuestros hijos.

Hemos hablado muchas veces del acoso escolar y de su cómo se expresa también en el entorno digital a través de lo que conocemos como ciberbullying. Este, también conocido como ciberacoso, multiplica sus efectos y no da tregua a la víctima, que puede ser acosada a cualquier hora del día y de la noche.

Para abordar el fenómeno en toda su complejidad, será fundamental cuáles son los principios que acompañan a cualquier condición de acoso escolar. Para averiguarlas, contactamos con NACE (No al acoso escolar), desde donde explican cómo cualquier tipo de acoso obedece fundamentalmente a cuatro factores:

– Maltrato entre iguales (en cualquiera de sus formas: física, verbal, psicológica, social, digital…); es decir, entre alumnos de igual o diferente edad.

– Reiterado en el tiempo: Sucede habitualmente

– Hay intención de hacer daño, de humillar a la persona que lo sufre.

– Hay abuso de poder por parte del victimario, e indefensión por parte de la víctima, bien porque los agresores son más o porque son más fuertes.

 

Debemos conseguir que unos niños se preocupen por otros para combatir el bullying

Debemos conseguir que unos niños se preocupen por otros para combatir el bullying

-La clave está en el colegio

Para los testigos (o acosadores pasivos), explica Javier Pérez, el presidente de esta entidad, “lo fundamental es que sean conscientes del importante papel que tienen: ellos pueden y deben ayudar a restablecer el equilibrio de fuerzas. También es básico que tengan un marco de seguridad en la escuela para poder ayudar a sus compañeros sin exponerse personalmente.” Si no existe ese marco, continúa: “los padres deben hablar con el colegio para que lo establezca y se garantice su seguridad”.

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Ante el bullying los padres se cuestionarán la conveniencia de cambiar o no cambiar de colegio a sus hijos.

 ¿Cambiar o no cambiar de colegio a los niños afectados?

Detectado el acoso, ¿qué deben hacer las familias? ¿Recomienda el cambio de colegio? ¿Dónde denunciar y dónde recibir apoyo psico-social?

Siendo esta una pregunta muy personal, muchos profesionales son de opinión contraria al cambio de centro, manifestándose a favor, por el contrario, de luchar contra la corriente actual por la que el centro escolar mantiene una pasividad que mantiene y alimenta el problema.

“El cambio de centro creemos que debería ser, en todo caso, para el acosador. Sólo lo recomendamos en aquellos casos en que la actitud de la escuela es manifiestamente contraria a aceptar y solucionar la situación, y para evitar sufrimiento añadido”, explica Pérez como portavoz de NACE.

noalacoso.org
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