Existen dos perfiles de padres, los que fomentan una educación permisiva o restrictiva en TIC

Patricia Peyró @kontrolparental

Antes que padres hemos sido niños, y por eso sabemos que las prohibiciones fastidian tanto que suelen generar el efecto contrario:  la desobediencia infantil, o el que hagan justo lo contrario que se ha pedido.  En psicología eso tiene nombre, y se conoce como “intención paradójica”.  Por otro lado, también sabemos que nuestros padres hicieron bien en ponernos límites.  Aunque en su momento no lo comprendiéramos, ahora lo agradecemos.  Esta dicotomía no sólo parece eterna, sino que lo es, y se reproduce en las diferentes generaciones. En nuestros días, y cuando hablamos de internet, se traduciría en elegir entre una educación permisiva o restrictiva en TIC.

La educación permisiva autoriza el uso de internet a través de la supervisión y el control parental

La presencia en sus vidas de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, más conocidas como TIC, hace necesario ponerse en la piel o en la cabeza de un niño que no ha conocido un mundo sin internet cuando se trata de educarles tanto en casa como en las escuelas. Por esta razón debemos incorporar internet como una parte más de su educación, sopesando los pros y los contras entre una educación permisiva o restrictiva en TIC.  Puestos a elegir, ninguna de las dos opciones es mejor que la otra, sino que el éxito estará precisamente en encontrar un término medio entre los dos lados de la balanza.

La educación restrictiva se centra en establecer prohibiciones en el uso de internet

La mejor estrategia depende de varios factores

No es fácil decidir entre si es mejor una educación permisiva o restrictiva en TIC precisamente porque no deberíamos elegir, sino emplear una u otra en función de varios factores.

-La edad del niño va a determinar sus conocimientos y destrezas online.  Cuando son pequeños deberemos ser muy restrictivos en el sentido de no permitirles su uso sin una supervisión directa. Cuando son más mayores, y a medida que aumentan su destreza online, necesitarán más libertad y nos obligará a aprender a nosotros también.

Madurez emocional. El impacto que puedan tener ciertas imágenes o mensajes en ellos va a depender de su grado de madurez.  Como padres podremos restringir los accesos en función de esta madurez y haciendo uso de los filtros de control parental.  Los niños no actúan igual cuando hay un adulto delante, por lo que en sus primeros pasos con internet siempre debemos estar ahí para supervisar e ir contestando sus dudas y preguntas

 

El diálogo propio de la educación permisiva dará confianza al niño para que nos transmita sus dudas o dificultades

Riesgos implicados.  A mayor destreza, más riesgo habrá de cruzar ciertas líneas peligrosas, algo muy relacionado también con la edad. A medida que crecen habrá que explicarles los riesgos que asumen en internet para que sepan tanto evitarlos como confrontarlos en caso de que se produzcan.

Para evitar riesgos es positivo poner límites al uso estableciendo normas bien definidas y exigiendo al niño y adolescente que las cumpla. Así evitaremos sustos y problemas frecuentes como el ciberbullying y podremos vislumbrar el acoso escolar para así poder ejercer medidas eficaces para detectar el bullying.

Demanda de privacidad.  No es lo mismo mirar los mensajes a un niño que a un adolescente.  En este último caso debemos respetar ciertos límites de privacidad, ejerciendo la supervisión estrictamente necesaria para garantizar su seguridad, pero respetando su vida privada.

Algunas medidas restrictivas serán, por ejemplo, establecer una edad para tener el primer móvil, definir el tiempo de uso permitido y el tipo de contenido o servicios a los que pueden acceder

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