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El bullying constituye una de las causas más habituales de suicidio juvenil, también en España

Patricia Peyró @kontrolparental

Recientemente hemos tenido en España un nuevo caso de suicidio por acoso escolar.  Se trataba de una niña de 16 años con una pequeña minusvalía, acosada sistemáticamente, entre otras formas, a través de grupos de WhatsApp, y dentro de la práctica conocida como Ciberbullying o ciberacoso, que hace uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Tras su muerte se está produciendo un curioso fenómeno: el asedio hacia una de las amigas del principal acosador, acusada asimismo de mantener, fomentar y consentir el bullying manteniendo ese rol propio de los “seguidores o secuaces”, descrito dentro del Círculo de Olweus, teórico con reconocimiento internacional en el marco de estudio del acoso escolar LINK http://www.control-parental.es/quien-es-quien-en-el-bullying-circulo-de-olweus/

El caso de la pequeña, que apenas empieza a investigarse y que ya está teniendo consecuencias en todo el colegio (profesorado, padres y alumnos), es un ejemplo de la gravedad que implica la falta de actuación inmediata por parte de los testigos de la situación, quienes desde la pasividad, en cierto modo consienten que el acoso suceda y se desarrolle, muchas veces con desenlaces trágicos.

bully-655660_640El espectador es aquel que ve lo que sucede, y que puede actuar animando al acosador a mantener el acecho, puede comportarse pasivamente y sin hacer nada o puede, por el contrario, tratar de ayudar a la víctima a salir de la situación.

 ¿Cómo pasar de espectador a una lucha activa contra el ciberbullying?

El rechazo temprano de los comportamientos de acoso son determinantes para que el bullying llegue a desarrollarse, según explica red.es , entidad gubernamental encargada de la capacitación de Seguridad familiar en TIC.

Desde esta entidad aconsejan a los padres promulgar estos principios en sus propios hijos, los cuales se constituyen en habilidades fundamentales para la erradicación de este grave problema social:

Mostrar un rechazo enérgico y racionalizar lo que está sucediendo: No es divertido ni gracioso insultar, humillar o minar la autoestima de nadie.

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Los adolescentes tienen una enrome capacidad para influirse entre ellos, bien sea para lo bueno o para lo malo.  Es responsabilidad de los padres inculcarles los valores que impliquen defender a personas más débiles y que necesitan ayuda.

El acosador que no ve su comportamiento reforzado, con frecuencia ceja en su empeño desde el principio, y el acoso no llega a producirse, por lo que el papel de los testigos es clave.

Tomar la iniciativa en condenar al acosador puede suponer que haya otras personas que actúen igual y se unan para defender a la víctima. El poder de los adolescentes para sugestionarse entre ellos es enorme.

-Es fundamental que los niños denuncien la situación a los adultos para que éstos les expliquen lo que tienen que hacer. Por ello los padres deben transmitir estos principios a sus hijos como protocolos de prevención de bullying.

Romper la cadena de material vejatorio (imágenes, insultos, etc), indicando que uno no se siente bien haciendo eso.

Inculcando estos principios a los adolescentes conseguiremos avanzar en la lucha contra el bullying. A veces bastará con apelar a la sensibilidad del propio niño con una pregunta: “¿Cómo te haría sentir a ti?”